El presidente de Yibuti, Ismail Omar Guelleh, se impuso con amplia diferencia en las elecciones celebradas el viernes y continuará al frente del país africano, prolongando un liderazgo que ejerce de manera ininterrumpida desde 1999.
De acuerdo con los datos oficiales difundidos por el Ministerio del Interior, el mandatario de 78 años obtuvo el 97,81% de los votos, mientras que su único competidor, Mohamed Farah Samatar, alcanzó apenas el 2,19%. La participación electoral se ubicó en torno al 80,3% del padrón.
Tras conocerse los primeros resultados provisorios, el propio Guelleh celebró en redes sociales su reelección. El triunfo representa la consolidación de su estrategia política para permanecer en el poder, respaldada por una reforma constitucional que eliminó los límites de mandato vinculados a la edad.
El escenario electoral volvió a evidenciar la debilidad de la oposición en Yibuti. En los comicios presidenciales de abril de 2021, el jefe de Estado ya había conseguido más del 97% de los votos frente a una competencia prácticamente inexistente. Su coalición, la Unión por la Mayoría Presidencial (UMP), mantiene además un control predominante en el Parlamento.
Guelleh accedió al poder tras suceder a su tío, Hasán Guled Aptidon, quien gobernó el país desde su independencia de Francia en 1977. Desde entonces, el actual mandatario ha ganado todas las elecciones, muchas de ellas marcadas por el boicot o las críticas de sectores opositores.
En 2016, por ejemplo, obtuvo más del 85% de los sufragios en una elección donde participaron seis candidatos. Tras aquella votación, la coalición opositora Unión para la Salvación Nacional (USN) denunció irregularidades y falta de transparencia.
Con esta nueva victoria, Guelleh alcanza su sexto mandato consecutivo, reafirmando un liderazgo que se extiende por más de dos décadas en este país del Cuerno de África.
En el plano geopolítico, Yibuti mantiene una posición estratégica en una región atravesada por conflictos, en parte gracias a su acuerdo de cooperación defensiva con Francia. El territorio alberga además contingentes militares franceses que se han replegado recientemente del Sahel, tras tensiones con los gobiernos militares de Burkina Faso, Malí y Níger.
De esta manera, el resultado electoral no solo refuerza el dominio interno del mandatario, sino que también garantiza continuidad en un país clave dentro del mapa político y militar del noreste africano.

