El régimen de Irán atacó “sin éxito” la base militar de Diego García, operada por Estados Unidos y Reino Unido. Teherán lanzó dos misiles balísticos de alcance intermedio, de los cuales uno falló en pleno vuelo y el otro fue interceptado, de acuerdo a lo informado por The Wall Street Journal.
Diego García, la isla más grande del archipiélago de Chagos, fue el objetivo del ataque que, según funcionarios estadounidenses y reportes del mencionado medio y de la agencia EFE, no logró causar daños.
El episodio marca el primer uso operativo conocido de este tipo de misiles por parte de Irán y refleja un intento de proyectar su capacidad militar más allá de Medio Oriente.
De acuerdo con fuentes citadas por The Wall Street Journal, uno de los proyectiles se desvió en pleno trayecto, mientras que el segundo fue enfrentado por un interceptor SM-3 lanzado desde un buque de guerra estadounidense. Sin embargo, no se pudo confirmar oficialmente si este último fue completamente destruido.

Según el medio estadounidense, la distancia entre Irán y Diego García supera los 4.000 kilómetros, lo que implicaría un alcance mayor al reconocido públicamente por las autoridades iraníes.
En ese sentido, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, había asegurado previamente que el país limitaba el alcance de sus misiles a unos 2.000 kilómetros. No obstante, informes de organismos especializados señalan que Teherán cuenta con tecnología capaz de cubrir distancias mucho mayores.
La base de Diego García, ubicada en una isla remota del Territorio Británico del Océano Índico, es considerada estratégica para Estados Unidos y el Reino Unido. Desde allí se despliegan bombarderos, submarinos nucleares y buques con misiles guiados.
Además, el Reino Unido mantuvo recientemente conversaciones para transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio, aunque con la intención de conservar el control militar mediante un acuerdo de arrendamiento a largo plazo. Esta posibilidad fue rechazada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y por legisladores republicanos, según el mismo medio.

Tras el ataque, el Ministerio de Defensa británico calificó la acción iraní como “una amenaza para los intereses británicos y sus aliados” y alertó sobre el uso del Estrecho de Ormuz como herramienta de presión regional.
Un portavoz del gobierno del Reino Unido indicó que aviones de la Real Fuerza Aérea y otros recursos militares permanecen en estado de alerta para resguardar al personal y a la población en la zona. También recordó que Londres autorizó a Estados Unidos a utilizar bases británicas para operaciones defensivas puntuales en el contexto del conflicto.
Desde Teherán, la respuesta no tardó en llegar. El canciller Abbas Araghchi advirtió que permitir el uso de bases británicas por parte de Estados Unidos implica “participar en la agresión” y cuestionó la postura del gobierno británico, exigiendo el fin de su cooperación militar con Washington.
El fallido ataque contra Diego García expone una posible ampliación del alcance de los misiles iraníes y profundiza la tensión diplomática entre Irán, Reino Unido y Estados Unidos, en un contexto en el que la base mantiene un rol clave en el equilibrio estratégico del océano Índico.


