Un partido de fútbol amateur en Rosario se vio abruptamente interrumpido cuando un joven intentó llevarse una bicicleta que estaba apoyada contra el alambrado del predio. La escena, que quedó registrada, alteró por completo el clima del juego y derivó en la detención del sospechoso.
La secuencia deportiva transcurría con normalidad. “Estás solo, tranquilo”, gritó un jugador tras habilitar a un compañero en ataque. El delantero, sin marca, controló la pelota con el pecho y remató de volea en una jugada que prometía ser inolvidable. Sin embargo, mientras la acción se desarrollaba dentro de la cancha, del otro lado del cerco ocurría otro hecho que opacó todo: un joven se disponía a llevarse una bicicleta.
Según se observó, el acusado estaba sentado mirando el encuentro. En un momento se levantó y tomó la bicicleta que estaba apoyada contra el alambrado que delimita el campo de juego. Uno de los defensores, que debía marcar al goleador, dejó la jugada y corrió hacia la salida al advertir la situación. “Te vi, hijo de puta, antes de entrar. Vení, llamá a la cana”, le gritó a un compañero, mientras se dirigía hacia el sospechoso. Luego le pegó en la cara para impedir que escapara con el rodado.
Con el partido detenido, varios jugadores salieron del campo y empujaron al joven hacia el interior de la cancha para evitar que huyera. “Quedate adentro, vos no salís de acá, hijo de puta”, le indicó quien había convertido el gol, antes de empujarlo nuevamente hacia el terreno de juego.
“Yo no quise robar nada”, respondió el acusado ante los reclamos. “Te vi”, retrucó el defensor. La situación se volvió más violenta cuando otros jugadores comenzaron a golpearlo. “Sentate ahí, sentate o te rompo la cabeza”, le gritó otro, señalando el arco, para que permaneciera en el lugar hasta que llegara la policía.
Minutos después arribaron tres agentes. Uno de los uniformados intentó calmar al joven, que volvió a defenderse: “No me la estaba llevando, la estaba corriendo”, sostuvo, al tiempo que denunció los golpes que había recibido. Finalmente, la policía lo esposó y se lo llevó detenido. La bicicleta no fue sustraída, aunque el episodio dejó una fuerte marca en un partido que ya no volvió a ser el mismo.


