La inflación acumulada durante 2025 fue de 31,5%, convirtiéndose en la más baja de los últimos ocho años, de acuerdo con los datos difundidos este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El resultado se explicó luego de que diciembre cerrara con una suba de precios del 2,8%. El último antecedente con un nivel inferior se registró en 2017, cuando el índice anual fue de 24,8%.
De esta manera, el año pasado se consolidó como el período con menor inflación desde 2017. Según estimaciones de analistas, el proceso de desaceleración continuaría a lo largo de 2026, aunque con un ritmo más moderado que el observado en los últimos meses.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró en diciembre una leve aceleración mensual, impulsada por factores estacionales. A pesar de ello, todavía no se logró perforar el umbral del 2%, en un contexto marcado por la recomposición de precios relativos en sectores como Energía, Transporte, Servicios y precios Regulados.
De acuerdo con el informe oficial del Indec, “la división de mayor aumento en el mes fue Transporte (4,0%), seguida por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%)”. Además, el organismo detalló que “la división con mayor incidencia en la variación mensual regional fue Alimentos y bebidas no alcohólicas”.
Un análisis elaborado por GMA Capital sostuvo que durante 2024 y 2025 la caída de la nominalidad fue el eje central del programa económico. Según el informe, la desaceleración inflacionaria respondió a un proceso más amplio de ordenamiento macroeconómico, que incluyó la reversión de una dinámica fiscal históricamente deficitaria, el fin de la asistencia monetaria del Banco Central al Tesoro —luego de un período en el que, entre 2020 y 2023, la emisión superó el 25% del PBI— y un esquema cambiario que funcionó como ancla nominal, con una apreciación real del 41% desde diciembre de 2023. Este conjunto de medidas permitió llevar la inflación a la zona del 2% mensual.
Cabe recordar que el IPC de 2024 había sido de 117,8%, lo que ya representó una fuerte desaceleración frente al 211,4% registrado en 2023, último año del gobierno de Alberto Fernández, pese a la herencia inflacionaria y la inercia previa.
En cuanto a las proyecciones, el mercado espera que la inflación continúe bajando en los próximos años. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la inflación estimada para todo 2026 es de 20,5%. No obstante, en enero volvería a ubicarse por encima del 2% mensual. Para que el IPC alcance un dígito anual, las consultoras privadas consideran que habría que esperar hasta 2028.
La evolución del tipo de cambio tras las modificaciones en el esquema de bandas será clave para el proceso de desaceleración en los próximos meses, ya que el techo y el piso se actualizan por inflación con dos meses de rezago. Desde la consultora PPI advirtieron que “la eliminación de un ancla nominal exógena del 1% por un ritmo más alto provocará un menor anclaje en los bienes transables”.
Finalmente, GMA señaló que hacia 2026 el foco de la política económica podría desplazarse hacia la acumulación de reservas, lo que requerirá “otro tipo de sintonía fina para sostener la desaceleración inflacionaria”. Entre las alternativas, se destaca la posibilidad de mantener tasas de interés reales positivas como herramienta de contención de precios.


