El Gran Premio de Qatar de Fórmula 1 entregó exactamente lo que nadie esperaba después de un sprint insulso: emoción pura, estrategia al límite, polémicas internas y un cierre que dejó al campeonato completamente abierto. Lo que prometía ser una carrera lineal se transformó en un espectáculo vibrante desde la vuelta 7, cuando un safety car decisivo alteró todos los planes y cambió para siempre el desarrollo del domingo en Lusail.
Con Max Verstappen nuevamente en lo más alto, una actuación sólida de Carlos Sainz, y un desempeño firme del argentino Franco Colapinto, que finalizó 14°, el GP de Qatar se inscribe como una de las competencias más emocionantes de la temporada.

Hace 3 meses (ocho carreras atrás), Max Verstappen estaba a 104 puntos de Oscar Piastri y a 70 puntos de Lando Norris tras el GP de Holanda (31 de agosto). A partir de ahí, 8 podios seguidos (con 5 triunfos) y Max logra llegar a la última carrera con opciones de título (tiene 4 puntos de ventaja sobre Piastri y está a solo 12 de Lando Norris).

Una carrera que cambió para siempre en la vuelta siete
Hasta ese momento, la competencia transcurría dentro de lo previsible. Los McLaren mantenían su habitual competitividad y Verstappen se mantenía expectante. Pero la aparición del safety car en la vuelta 7 alteró los tiempos de detención, desordenó estrategias y expuso uno de los elementos más polémicos del fin de semana: las decisiones internas de McLaren.
Gasly, que ya andaba a los chispazos por una pieza suelta en el piso de su monoplaza, se enganchó con Hulkenberg, y este terminó fuera de carrera, por lo cual entró el auto de seguridad. Enseguida, 17 de los 19 coches que seguían girando se fueron a cambiar neumáticos, en una carrera con obligación de usar un mínimo de tres juegos, o sea con al menos dos paradas en los pits. Los que no habían entrado fueron los… McLaren. ¿Estrategia arriesgada o grave error?
Lo que debía ser una intervención simple terminó casi en un desmanejo. Un mal orden de equipo, confuso y tardío, provocó que el plan estratégico del equipo papaya se derrumbara. Lando Norris quedó condicionado, Oscar Piastri perdió ritmo. A partir de ese instante, la carrera dejó de ser una gestión de neumáticos y pasó a ser una batalla táctica vuelta a vuelta.

Max Verstappen: extraordinario incluso en el caos
El neerlandés volvió a demostrar por qué es el piloto más dominante de la última década. Sorteó el caos inicial con una gran partida que le permitió pasar a Norris. Luego, cuando faltaban pocas vueltas, sostuvo un ritmo demoledor que dejó sin respuestas a sus principales perseguidores.
Verstappen, ganador indiscutido, mostró que su Red Bull volvió a repuntar en la segunda mitad del año de manera extraordinaria. Y sí: extraordinaria es la palabra justa para describir el rendimiento del RB en este tramo final del Mundial.

Carlos Sainz: inteligencia, ritmo y una ejecución impecable
Mientras los focos se encendían sobre Verstappen y McLaren, hubo otra historia silenciosa pero determinante: la gran carrera de Carlos Sainz. El español gestionó a la perfección un auto que no siempre estuvo al nivel de los líderes y aun así se mantuvo competitivo, inteligente y preciso.
Sus vueltas de ataque y defensa fueron quirúrgicas, especialmente en la segunda mitad de la competencia, cuando la pista comenzó a engomarse y Williams pudo finalmente encontrar el ritmo.
No ganó, pero corrió como si el lugar más alto del podio fuera suyo, y eso también se siente en la percepción del público y los especialistas.
Franco Colapinto: un 14° lugar que vale más de lo que dice el clasificador
El argentino tuvo una actuación sólida, de menos a más, largando desde boxes, aprovechando cada oportunidad disponible. Su 14° puesto esconde un dato crucial: cuando tuvo ritmo limpio, fue competitivo, y en varios tramos demostró que puede pelear posiciones con pilotos de mayor experiencia y autos más desarrollados.
Colapinto fue contundente: si tiene herramientas, puede estar más arriba. Qatar se lo permitió por momentos, y él respondió. Una carrera correcta, inteligente y, sobre todo, prometedora para su futuro inmediato en la categoría reina.
McLaren y las polémicas
La gran discusión del domingo —y probablemente de toda la semana previa a Abu Dhabi— será lo ocurrido en el box de McLaren. El manejo estratégico dejó dudas: ¿por qué decidieron no entrar, como todos los demás, a cambiar neumáticos en la vuelta 7?
¿Y hubo pedido a Mercedes de dejar pasar a Norris al cuarto lugar de Antonelli? McLaren corre con motores Mercedes. Y cuando Norris presionaba a Kimi Antonelli por el cuarto lugar, vuelta tras vuelta, fue difícil no notar que algo parecía desconectado entre la velocidad real del auto y la actitud del equipo en radio. La duda queda instalada: McLaren… Mercedes… motores Mercedes… ¿Casualidad o alineación obligada?
Los dos puntos que sumó Norris al pasar a Antonelli podrían adquirir un valor inmenso en la definición del campeonato. Y eso alimenta la sospecha.
Como dijo un ingeniero dentro del paddock: “¿Sería o no sería? En algún momento se sabrá.”
Mercedes: siempre ahí arriba, siempre listo para aprovechar el error ajeno
Sin estridencias, sin grandes sobresaltos, Mercedes volvió a demostrar que sigue en la conversación de los equipos de punta. Su capacidad para leer la carrera cuando McLaren se equivocó les permitió capitalizar puntos valiosísimos.
Es un equipo que tal vez ya no domina como antes, pero cuya presencia estratégica sigue siendo determinante. Y en un Mundial tan apretado, cada movimiento cuenta.
Una carrera que se transformó en una de las mejores del año
Lo más impresionante del GP de Qatar es que nadie esperaba esta intensidad. Después de un sprint apagado y monótono, todos suponían que el domingo sería más de lo mismo. Incluso varios pilotos declararon algo similar tras el sábado.
Pero el domingo desmintió todas las expectativas:
- hubo adelantamientos,
- hubo ritmo,
- hubo tensión estratégica,
- hubo enojo,
- hubo sorpresas,
- y hubo incertidumbre hasta la última vuelta.
Por eso, Qatar queda sin dudas en la lista de las tres mejores carreras del año.
Abu Dhabi: una definición que promete ser histórica
Después de lo ocurrido en Lusail, el cierre promete muchísimo. Verstappen llega entonado, quizá en su mejor momento del año. Norris tiene una ventaja de 12 puntos, por lo que llegando en el podio se asegurará el título sin depender de nadie. Mercedes tiene argumentos para incomodar. Y el resto del pelotón buscará sumar lo máximo posible en una temporada que se fue endureciendo carrera a carrera.
La sensación es clara: la última fecha será una batalla total. El campeonato se definirá el próximo fin de semana, con Norris (408 puntos) llevándole 12 unidades al ahora nuevo escolta, Verstappen (396) y 16 a Piastri (392).
El británico sigue dependiendo de sí mismo, gracias a los 12 puntos de margen sobre el neerlandés y a los 16 sobre su compañero australiano, antes de una carrera en el circuito de Yas Marina donde la máxima puntuación para el ganador será de 25 puntos.
La última vez que el título se decidió en la última carrera fue el año 2021, cuando el británico Lewis Hamilton, en aquel momento piloto de Mercedes, perdió el título mundial en la última vuelta… contra Max Verstappen.
Conclusión: un GP de Qatar para recordar, analizar y debatir
La carrera dejó más preguntas que certezas. Dejó estrategias dudosas, maniobras brillantes y sospechas en los equipos. Dejó un Colapinto creciente y un Sainz firme. Y dejó, sobre todo, una certeza: La Fórmula 1 sigue siendo impredecible cuando parece más previsible. Lo que comenzó en la vuelta siete terminó convirtiéndose en una de las páginas más intensas del 2025. Y ahora, todo queda servido para un cierre de temporada que puede quedar en los libros.


















