El gobierno de Estados Unidos avanza en la emisión de licencias que habilitarán a distintas compañías a operar en la extracción y procesamiento de petróleo en Venezuela. La medida apunta a reactivar el sector energético del país caribeño y facilitar el desembarco de firmas con vínculos estadounidenses, según reveló la agencia Bloomberg.
De acuerdo con ese medio, el Departamento del Tesoro se encuentra en la etapa final de revisión de una licencia general que permitirá a empresas bombear crudo en territorio venezolano. Fuentes con conocimiento directo del proceso indicaron que la autorización está prácticamente lista para su publicación.
Desde la Casa Blanca, la vocera Taylor Rogers confirmó que el Ejecutivo trabaja en esa iniciativa. “El equipo del Presidente está trabajando sin descanso para garantizar que las compañías petroleras puedan realizar inversiones en la infraestructura petrolera de Venezuela. ¡Manténganse atentos!”, expresó ante consultas sobre el tema.
Este esquema se suma a una licencia general emitida la semana pasada que ya habilitaba a empresas a comprar y vender crudo venezolano, así como realizar operaciones de carga en buques, exportación, transporte y refinación, siempre que las transacciones se efectúen a través de entidades estadounidenses establecidas, según detalló Bloomberg.

El objetivo central es atraer compañías con presencia o lazos en Estados Unidos para que participen en la recuperación de la producción venezolana. El país cuenta con una de las mayores reservas de crudo del mundo, pero su capacidad operativa se encuentra fuertemente afectada tras años de sanciones, escasa inversión y dificultades técnicas.
La agencia también informó que, previo a este anuncio, la administración había otorgado permisos individuales a las comercializadoras Trafigura Group y Vitol Group para retomar las ventas de petróleo venezolano. Esas aprobaciones se dieron luego de que un bloqueo naval parcial de Estados Unidos interrumpiera exportaciones y generara una acumulación de inventarios en el país.
Con la flexibilización de las restricciones logísticas, el crudo pesado venezolano comienza a reinsertarse en el mercado internacional. En este nuevo contexto, el eje comercial se desplaza hacia las refinerías estadounidenses, dejando en segundo plano a los compradores chinos que durante años absorbieron gran parte del suministro con importantes descuentos derivados de las sanciones.
Históricamente, Estados Unidos fue el principal destino del petróleo venezolano. La estrategia actual busca recomponer ese vínculo energético bajo un esquema financiero supervisado por Washington.

Según Bloomberg, uno de los pilares del plan establece que las empresas que operen en Venezuela deberán depositar los pagos en una cuenta controlada por Estados Unidos en Qatar. Posteriormente, esos fondos serán transferidos al Banco Central de Venezuela, que los subastará entre operadores privados locales.
El rediseño financiero del sector petrolero se produce a un mes de la captura del narco dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Tras ese episodio, la administración de Donald Trump respaldó a Delcy Rodríguez como jefa del régimen chavista y anunció un plan para estabilizar la economía mediante el control de la estructura operativa del sector petrolero.
En paralelo, el Departamento del Tesoro emitió una licencia específica que autoriza la exportación y venta a Venezuela de diluyentes estadounidenses, un insumo clave para producir mezclas de crudo aptas para la exportación, informó la agencia Reuters.
El documento al que accedió Reuters establece que la autorización permite expresamente procesar pagos efectuados por el régimen venezolano en el marco de estas operaciones.

La agencia señaló que se trata de la segunda licencia general concedida por Washington desde el inicio del proceso de flexibilización de sanciones tras la captura de Maduro, y que la medida se enmarca en la política de recuperación del sector petrolero promovida por la Casa Blanca.
Días antes, el Tesoro ya había aprobado una licencia amplia que habilita a compañías estadounidenses a cargar, transportar, almacenar, vender y refinar crudo venezolano.
El propio presidente Donald Trump confirmó que el flujo de petróleo comenzó a reactivarse. “Recibimos 50 millones de barriles de petróleo, que ahora mismo se dirigen a Houston, y nos llevamos muy bien con ellos, pero vamos a trabajar con ellos”, afirmó durante una rueda de prensa en la Oficina Oval, al referirse a los envíos hacia refinerías de Texas.

Consultado sobre una posible cooperación regional, Trump añadió: “Bueno, ellos quieren que yo haga eso, y lo haremos. Nos llevamos muy bien en Venezuela con los líderes, muy bien”, al responder sobre un eventual trabajo conjunto con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, en materia de seguridad y combate a grupos armados.
Si bien las nuevas licencias abren una etapa distinta para la industria petrolera venezolana, Bloomberg advirtió que empresas sin presencia previa en el país mantienen cautela ante los riesgos políticos, especialmente por la incertidumbre sobre la estabilidad del régimen actual y la evolución del proceso de transición.


