El Partido Liberal Democrático (PLD), liderado por la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, revirtió el escenario que enfrentaba en la Cámara de Representantes tras obtener una victoria contundente en las elecciones celebradas el 8 de febrero, que concluyeron en la madrugada del día 9 con la asignación total de bancas. El oficialismo logró formar, junto a su socio de coalición, una supermayoría, mientras que el bloque opositor representado por la Alianza Reformista de Centro (ARC) quedó relegado a apenas 49 escaños tras sufrir una dura derrota electoral.
En estos comicios correspondientes a la 51.ª legislatura, el PLD alcanzó en solitario 316 diputados —incluido un candidato adicionalmente respaldado—, superando así el umbral de los dos tercios de la cámara. Si se suman los 36 escaños obtenidos por el Nippon Ishin no Kai (Partido de la Innovación de Japón), el bloque gobernante llega a 352 asientos, consolidando una mayoría reforzada.
La ARC, integrada por el Partido Democrático Constitucional de Japón y el Kōmeitō poco antes de que Takaichi anunciara la disolución de la cámara, no logró captar el respaldo del electorado y vio reducida su presencia parlamentaria desde los 172 escaños previos a menos de un tercio de esa cifra.
El reparto final quedó conformado por 316 bancas para el PLD; 36 para Nippon Ishin no Kai; 49 para la Alianza Reformista de Centro; 28 para el Partido Democrático para el Pueblo; 15 para Sanseitō; 11 para Team Mirai; 4 para el Partido Comunista Japonés; y un escaño respectivamente para Reiwa Shinsengumi y Genzei Nippon–Alianza Yūkoku, además de cuatro independientes.

Hasta ahora, el mayor número de escaños alcanzado por el PLD había sido de 304 en 1986 bajo el gobierno de Nakasone Yasuhiro. Con este resultado, la formación también superó los 308 diputados obtenidos por el antiguo Partido Democrático en 2009, estableciendo un nuevo récord histórico para un único partido.
Al superar los dos tercios, el oficialismo queda habilitado para volver a aprobar en la Cámara Baja proyectos rechazados por la Cámara Alta, donde continúa en minoría, y también podrá presentar iniciativas orientadas a reformar la Constitución. En ese sentido, Takaichi manifestó su intención de acelerar la aplicación de su programa, que incluye una política fiscal activa, el refuerzo de la seguridad nacional y el análisis de una tasa cero del impuesto al consumo sobre alimentos durante dos años mediante un Consejo Nacional multipartidista.
Está previsto que la mandataria sea nuevamente designada primera ministra en la próxima sesión de la Dieta, tras lo cual conformará su segundo gabinete sin cambios significativos en la conducción del PLD ni en la distribución de carteras.
Tras conocerse los resultados, Takaichi se comprometió a impulsar una política fiscal responsable y proactiva, con el objetivo de “construir una economía fuerte y resiliente”, luego de que los anuncios iniciales generaran inquietud en los mercados y elevaran los rendimientos de los bonos del Estado japonés.

La mandataria también prometió continuidad en el Ejecutivo, al señalar que no prevé reemplazos en su gabinete formado hace poco más de tres meses, aunque dejó abierta la posibilidad de incorporar a representantes del Partido de la Innovación de Japón si así lo solicitan.
En el plano internacional, agradeció públicamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sus mensajes de respaldo tras la victoria legislativa y expresó su intención de visitar la Casa Blanca en primavera para fortalecer la alianza bilateral. Desde Washington, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó el resultado como una “gran victoria” y destacó la relación entre ambos gobiernos.
El incremento respecto a elecciones anteriores podría permitir a Takaichi avanzar en una agenda orientada al fortalecimiento económico y militar del país, en un contexto de tensiones crecientes con China. Asimismo, busca profundizar la cooperación con Estados Unidos y aumentar el gasto en defensa en respuesta a presiones externas.
La líder conservadora, que asumió en octubre como la primera mujer en gobernar Japón, defendió durante la campaña la necesidad de un gasto público proactivo para financiar inversiones vinculadas a la gestión de crisis, la seguridad económica y el desarrollo tecnológico. También impulsó propuestas más estrictas en materia migratoria y de control a la propiedad extranjera.

Según estimaciones oficiales, la coalición encabezada por el PLD logró una mayoría absoluta con 310 de los 465 escaños, lo que le permite gobernar sin necesidad de alianzas adicionales y controlar todos los mecanismos parlamentarios. La denominada supermayoría otorga además el control de las 17 comisiones permanentes y la capacidad de impulsar cambios constitucionales con posterior referéndum.
El adelanto electoral convocado por Takaichi buscaba reforzar la posición del partido frente a una oposición renovada tras la pérdida del apoyo del Kōmeitō, que en esta ocasión se integró a la Alianza Reformista Centrista. Sin embargo, las proyecciones confirmaron una caída significativa en la representación de ese bloque.
Durante sus primeras declaraciones, la primera ministra señaló que el dominio parlamentario permitirá avanzar tanto en la reforma constitucional como en la reducción de impuestos al consumo, incluyendo la posible eliminación del gravamen sobre alimentos o su reducción al 5%.
En el ámbito diplomático, Estados Unidos felicitó oficialmente al gobierno japonés por lo que calificó como una victoria “impresionante”, mientras que líderes de Italia e India también enviaron mensajes de reconocimiento, subrayando la importancia de fortalecer las relaciones estratégicas bilaterales.

El proceso electoral registró además una participación elevada en la votación anticipada: entre el 28 de enero y el 7 de febrero, unos 27 millones de ciudadanos emitieron su voto, lo que representa el 26,10% del padrón y un incremento de 5,93 puntos respecto a los comicios anteriores.
Tras la derrota, Yoshihiko Noda, uno de los líderes de la coalición opositora, anunció su intención de dimitir junto al dirigente Tetsuo Saito, al tiempo que reconoció la pérdida de respaldo ciudadano y calificó el resultado como “duro”.
Con el control absoluto de la Cámara Baja, el Ejecutivo de Takaichi podrá avanzar en su agenda legislativa y abrir el debate sobre posibles modificaciones al artículo pacifista de la Constitución vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, siempre sujeto a la aprobación parlamentaria y a una posterior consulta popular.


