El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá este jueves una reunión en la Casa Blanca con la líder opositora de Venezuela y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, a poco más de una semana de la captura del dictador Nicolás Maduro y del inicio de una etapa de fuerte incertidumbre política en el país caribeño.
El encuentro se desarrollará en un momento clave para la política exterior estadounidense, con Washington involucrado de manera directa en las negociaciones vinculadas al futuro institucional de Venezuela y a la redefinición de su esquema de poder tras la caída del régimen chavista.
La cita tiene lugar en un escenario marcado por el vacío de poder generado luego de la detención de Maduro durante una operación militar estadounidense en Caracas a comienzos de enero. Tras ese episodio, Delcy Rodríguez fue designada como jefa del régimen chavista, mientras Estados Unidos comenzó a mantener contactos con distintos actores internos y externos para analizar posibles escenarios de transición, estabilidad y gobernabilidad, en un país atravesado por una profunda crisis económica y social.
La reunión con Machado se enmarca dentro de este proceso de redefinición política. La dirigente opositora ha sido una de las voces más firmes en la denuncia de violaciones a los derechos humanos y en el reclamo sostenido por la liberación de presos políticos, una exigencia impulsada durante años por organizaciones internacionales, gobiernos extranjeros y organismos multilaterales.
En las últimas semanas, Washington condicionó su política hacia Caracas a avances concretos en esa materia, aunque las excarcelaciones registradas hasta el momento se produjeron de manera limitada y parcial.
Machado llega a la Casa Blanca tras una intensa agenda internacional destinada a reforzar apoyos diplomáticos. Este lunes mantuvo un encuentro con el papa León XIV en el Vaticano, donde expuso la situación de los detenidos políticos y solicitó respaldo para quienes continúan privados de su libertad sin garantías judiciales.

El vínculo entre Trump y la dirigente venezolana ha generado atención desde el inicio de la crisis. Tras la captura de Maduro, el mandatario estadounidense evitó respaldarla públicamente como figura central de una eventual transición y sostuvo que era necesario evaluar su rol en el nuevo escenario político. Sin embargo, en declaraciones posteriores, reconoció la importancia de mantener un diálogo directo con Machado para analizar su posible participación en el proceso de reorganización institucional.
La reunión también se produce en paralelo a la revisión de la postura económica de Estados Unidos hacia Venezuela. Trump anunció recientemente la suspensión de una segunda ronda de ataques, en respuesta a lo que calificó como señales de cooperación desde Caracas y a la liberación parcial de presos políticos. Al mismo tiempo, la Casa Blanca analiza alternativas para la reconstrucción del país, con especial foco en el sector energético, aunque grandes compañías petroleras manifestaron dudas debido a la falta de seguridad jurídica y a la persistente inestabilidad política.
En paralelo, Washington evalúa el impacto regional de la crisis venezolana, que desencadenó una de las mayores olas migratorias del hemisferio. Países de América Latina y el Caribe continúan recibiendo a millones de venezolanos, mientras Estados Unidos estudia mecanismos de cooperación regional para mitigar las consecuencias humanitarias y económicas del colapso del país.
Si bien el encuentro del jueves no contempla anuncios inmediatos ni definiciones formales, se perfila como un paso relevante en el rediseño de la estrategia estadounidense hacia Venezuela. En un escenario aún volátil y abierto, el diálogo entre Trump y Machado refleja el interés de Washington por escuchar a referentes de la oposición mientras se exploran posibles caminos para una transición política con respaldo interno e internacional.


