El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este jueves una reunión en la Casa Blanca con la líder opositora de Venezuela y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado. El encuentro, de alto perfil político, se produjo en un momento clave del proceso de transición que atraviesa el país sudamericano.
La reunión se desarrolló de manera privada en el comedor presidencial, se extendió por más de dos horas y contó con la presencia del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, según confirmaron fuentes oficiales de Washington.
Se trató del primer encuentro cara a cara entre Trump y Machado desde la operación que derivó en la captura del dictador derrocado Nicolás Maduro y su posterior traslado a Estados Unidos, donde enfrenta cargos vinculados al narcotráfico.
Machado arribó al complejo presidencial escoltada por el equipo de seguridad estadounidense y vestida con un traje blanco. Al finalizar la reunión, se dirigió tanto a un grupo de venezolanos que se habían concentrado en las inmediaciones de la Casa Blanca como a los medios de comunicación que aguardaban declaraciones.

“Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”, expresó la dirigente opositora durante una breve intervención pública.
Mientras el encuentro tenía lugar, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, resaltó la relevancia de la reunión y el interés del mandatario estadounidense en escuchar a Machado. En una rueda de prensa, señaló que Trump aguardaba el diálogo con expectativas positivas.
“Sé que el presidente esperaba con interés esta reunión y confiaba en que sería una conversación buena y constructiva con la señora Machado, quien es una voz realmente notable y valiente para muchas personas en Venezuela”, afirmó Leavitt. Según la vocera, el objetivo del presidente era conocer de primera mano la situación que atraviesa el país.
El encuentro se dio en un contexto político complejo. A pesar del reconocimiento público que la Casa Blanca ha manifestado hacia la figura de Machado, la Administración Trump la dejó al margen, junto con su movimiento, de la primera etapa del proceso de transición en Venezuela.

Desde Washington argumentaron que la dirigente no reúne los apoyos internos suficientes para encabezar esa fase inicial y, en cambio, brindaron respaldo a Delcy Rodríguez, quien asumió como jefa del régimen chavista con el aval del Gobierno estadounidense.
Leavitt también confirmó que la Casa Blanca mantiene una evaluación favorable de la cooperación con Venezuela. “Han sido extremadamente cooperativos. Hasta el momento, han cumplido con todas las exigencias y solicitudes de Estados Unidos y del presidente”, aseguró.
Entre los entendimientos alcanzados se encuentra un acuerdo energético estimado en 500 millones de dólares, mediante el cual Estados Unidos administrará la comercialización de hasta 50 millones de barriles de petróleo venezolano y gestionará de forma temporal los ingresos antes de transferirlos a Caracas.

La portavoz reiteró además que Trump espera que Venezuela celebre elecciones en el futuro, aunque evitó precisar plazos. “El presidente está comprometido con la esperanza de que algún día haya elecciones en Venezuela. Pero hoy no tengo un calendario actualizado”, sostuvo, al remarcar que el proceso continúa bajo supervisión estadounidense.
Estas declaraciones se conocieron un día después de la primera conversación telefónica entre Trump y Delcy Rodríguez, en la que abordaron temas relacionados con energía, minerales, comercio y seguridad. Tras ese diálogo, el mandatario estadounidense calificó a Rodríguez como “una persona fantástica”.
Luego de abandonar la Casa Blanca, Machado se trasladó al Congreso de Estados Unidos, donde tiene previsto reunirse con senadores de ambos partidos como parte de su agenda en Washington. Su visita y el encuentro con Trump refuerzan su papel como una figura central de la oposición venezolana, en un momento decisivo para la reconfiguración política del país y para la estrategia internacional impulsada desde Estados Unidos.


