El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo que su administración inició conversaciones directas con los máximos niveles del régimen cubano y expresó su expectativa de lograr un entendimiento en el corto plazo, en un contexto de creciente tensión entre Washington y La Habana.
“Estamos hablando con las más altas esferas de Cuba. Veamos qué pasa”, afirmó el mandatario, al tiempo que agregó: “Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba”.
Las declaraciones se producen en el marco de una intensa campaña de presión económica contra la isla, profundizada tras la captura del dictador narco Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y el corte efectivo del suministro de petróleo desde Venezuela, histórico sostén energético y financiero del régimen cubano.
Trump ha reiterado en varias oportunidades que Cuba “no podrá sobrevivir” sin ese respaldo, al que calificó como indispensable para evitar el colapso, y describió a la isla como una “nación fallida” al borde del derrumbe.
Durante la noche del sábado, el presidente republicano respondió además a las advertencias de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien había alertado que la interrupción del envío de crudo a Cuba podría desencadenar una crisis humanitaria.
“No tiene por qué haber una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrán a nosotros y querrán hacer un trato. Así que Cuba será libre nuevamente. Vendrán a nosotros y harán un trato”, sostuvo Trump.
El pronunciamiento presidencial se da en medio de informaciones no confirmadas que señalan que una delegación cubana, encabezada por el general Alejandro Castro Espín, habría mantenido reuniones en México con un alto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Según estas versiones, los encuentros habrían tenido como objetivo explorar una salida negociada a la actual crisis bilateral y gestionar el eventual desbloqueo de 133 millones de dólares depositados en una cuenta bancaria vinculada a remesas de emigrantes cubanos, fondos que el régimen buscaría utilizar para la compra de combustible.
“Están hablando de todo”, indicó una fuente consultada sobre el alcance de las conversaciones.
En paralelo, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado exigió al régimen cubano el cese inmediato de las acciones represivas.
“El régimen ilegítimo cubano debe cesar inmediatamente sus actos represivos de mandar a individuos para interferir en la labor diplomática del Encargado de Negocios Hammer”, expresó el organismo a través de su cuenta oficial en la red social X.
“Nuestros diplomáticos continuarán reuniéndose con el pueblo cubano, a pesar de las tácticas fallidas de intimidación del régimen”, añadió el comunicado.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, denunció actos de hostigamiento tras un incidente ocurrido en una provincia de la isla. Según relató, al salir de la Iglesia San Francisco de Paula, fue increpado por un grupo de personas con gritos e insultos.
“Ha habido algunos que han chillado algunos insultos. Creo que pertenece a cierto partido, pero yo sé que ellos no representan al pueblo cubano, a los cubanos de a pie”, afirmó el diplomático.
Hammer aseguró que continuará recorriendo el país y manteniendo diálogos con ciudadanos cubanos para conocer sus aspiraciones.
En respuesta a estos episodios, el congresista Carlos Gimenez condenó los ataques contra el embajador estadounidense.
“El régimen en Cuba ha enviado a sus agentes para atacar al embajador estadounidense Mike Hammer. Este hostigamiento constituye una clara violación del derecho internacional y no será tolerado”, manifestó Gimenez en su cuenta de X.
La semana pasada, Trump firmó además una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” en relación con la dictadura cubana, al considerar que el régimen representa una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, debido a su apoyo a actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional.
La medida establece aranceles a los productos de cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, lo que impactó directamente en los envíos provenientes de México —que había cubierto parcialmente el vacío dejado por Venezuela— y de otros posibles proveedores.


