Tras el corte de suministro eléctrico que afectó a distintos barrios, la Ciudad de Buenos Aires fue escenario de un fenómeno natural poco frecuente y llamativo: un doble arcoíris que permaneció visible durante más de 15 a 20 minutos y pudo ser observado a simple vista desde numerosos puntos de la ciudad.
El fenómeno se produjo luego de una lluvia intensa, cuando el sol comenzó a abrirse paso entre las nubes aún cargadas de humedad. En ese contexto, la luz solar atraviesa las gotas de agua suspendidas en el aire y se descompone en distintos colores. El arcoíris principal se forma a partir de una primera reflexión interna de la luz dentro de las gotas, mientras que el segundo arco, más tenue y con los colores invertidos, se genera por una doble reflexión.
La combinación de lluvia reciente, cielo parcialmente despejado y el ángulo preciso del sol permitió que el doble arcoíris se mantuviera visible durante varios minutos, convirtiéndose en una postal inesperada que captó la atención de vecinos y transeúntes, y dejó una imagen memorable tras una jornada marcada por inconvenientes eléctricos y altas temperaturas.
Luego del apagón y el calor agobiante, el cielo porteño regaló así una imagen inusual. Tras una jornada caótica marcada por los cortes de luz y una sensación térmica que superó los 36 grados, la llegada de la lluvia trajo consigo un espectáculo que rápidamente se viralizó en redes sociales: un doble arcoíris cruzó el cielo de Buenos Aires al atardecer.
Este fenómeno óptico no solo tiene una explicación física fascinante, sino que también carga con un fuerte simbolismo espiritual para diversas culturas.
Desde el punto de vista meteorológico, el doble arcoíris se produce por una doble reflexión de la luz solar en el interior de las gotas de lluvia. El arco primario es el más brillante y se forma por un único rebote de la luz dentro de la gota. En cambio, el arco secundario es más tenue, se ubica por encima del primero y se origina cuando la luz rebota dos veces antes de salir de la gota. Una de sus principales curiosidades es que en este segundo arco los colores aparecen invertidos: el rojo queda hacia el interior y el violeta hacia el exterior, debido al ángulo con el que la luz emerge tras el segundo rebote.
Más allá de la explicación científica, la aparición de un doble arcoíris suele interpretarse como una señal especial desde lo simbólico. Se lo asocia con la transformación y la esperanza, como el cierre de un período de dificultades y el comienzo de una etapa de calma y renovación. También se lo vincula con una conexión entre mundos, donde el primer arco representa el plano material y el segundo el espiritual, funcionando como un puente entre ambos.
En distintas tradiciones, especialmente en la cultura oriental, observar dos arcos simultáneos es considerado un presagio de buena fortuna, éxito, abundancia y “bendiciones dobles” para quienes tienen la oportunidad de contemplarlo.


