Raymundo Gleyzer (1941-1976) nació en Buenos Aires y dejó una huella imborrable en el cine argentino y latinoamericano. Formado en la Escuela de Bellas Artes de La Plata, fue un pionero en usar el cine como herramienta de denuncia social y política, visibilizando las injusticias y desigualdades que otros medios preferían callar.
Gleyzer fundó el grupo Cine de la Base, compuesto por cineastas comprometidos con el cambio social, y juntos crearon obras emblemáticas que marcaron una época. Su mirada crítica y valiente lo convirtió en un referente del cine militante, cuyo legado sigue inspirando a documentalistas de todo el mundo.
Obras clave y legado
Entre sus producciones más destacadas se encuentran:
- Ceramiqueros de Traslasierra (1965) y Pictografías del Cerro Colorado (1965), films etnográficos que retratan la vida y cultura popular.
- México, la revolución congelada (1971), documental prohibido en Argentina que mostró la lucha del pueblo mexicano y abrió debates sobre el poder y la represión.
- Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan (1974), sobre la huelga en la fábrica INSUD, donde los trabajadores morían por plomo en la sangre, símbolo de la lucha obrera.
- Ni olvido ni perdón (1972), centrado en la fuga del penal de Rawson y la Masacre de Trelew, hechos que anticiparon el terrorismo de Estado en Argentina.
Gleyzer fue desaparecido en 1976, visto por última vez en el campo de detención El Vesubio. Recién en 2011, los responsables fueron condenados, aunque la búsqueda de justicia sigue vigente.
Reflexión y compromiso
El Día del Documentalista en Argentina no solo homenajea a Raymundo Gleyzer, sino que destaca el papel vital del cine documental como memoria histórica y motor de cambio social. Su vida y obra nos invitan a reflexionar sobre el poder del arte y la necesidad de seguir luchando por la verdad y la justicia.








