La recién designada jefa del régimen chavista, Delcy Rodríguez, propuso este jueves una reforma de la ley de hidrocarburos con el objetivo de incentivar nuevas inversiones en el sector petrolero venezolano. Actualmente, la normativa vigente establece que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) debe conservar la mayoría accionaria en todos los proyectos desarrollados junto a socios extranjeros, un esquema que ha condicionado la llegada de capitales internacionales.
El anuncio fue realizado durante su primer mensaje anual ante la Asamblea Nacional, a solo diez días de haber asumido el cargo tras la captura del presidente depuesto Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. En ese contexto, Rodríguez confirmó que enviará al Parlamento un proyecto de reforma orientado a facilitar la participación de inversores, en medio del creciente interés de compañías de Estados Unidos y bajo un sistema de control financiero supervisado por Washington.
Según explicó, la iniciativa apunta a canalizar inversiones hacia áreas de la industria que históricamente permanecieron inactivas. “Estos flujos de inversión se incorporarán a nuevos campos, campos donde nunca ha habido inversión y a campos donde no existe infraestructura”, afirmó durante su discurso. No obstante, evitó brindar precisiones técnicas sobre el contenido del proyecto o un cronograma para su debate legislativo.

Durante su exposición, Rodríguez también se refirió al destino de los ingresos que se generen a partir de la actividad petrolera. Indicó que los recursos serán utilizados para mejorar los salarios de los trabajadores y fortalecer los servicios públicos. En esa línea, anunció la creación de dos fondos especiales que recibirán “cualquier divisa” que ingrese al país: uno destinado a complementar los ingresos laborales y otro orientado a financiar hospitales, escuelas, viviendas y servicios esenciales como agua, electricidad y vialidad.
La legislación actual, que obliga a PDVSA a mantener el control accionario mayoritario en los emprendimientos conjuntos, ha sido uno de los pilares del modelo energético venezolano. Sin embargo, también es señalada como un obstáculo para modernizar la industria y captar capital internacional, especialmente en un escenario atravesado por sanciones y restricciones financieras.
Las declaraciones de Rodríguez se conocieron mientras Estados Unidos confirmó que alrededor de 500 millones de dólares ya fueron generados por la venta de crudo venezolano en el marco de un acuerdo con Caracas. De acuerdo con Washington, esos fondos permanecen en cuentas bancarias bajo control estadounidense, y una fuente del sector energético indicó que la cuenta principal estaría radicada en Qatar.

Rodríguez asumió la conducción del régimen tras la operación militar estadounidense que culminó con la detención de Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. En su discurso ante el Parlamento, defendió la continuidad de varios funcionarios de la administración anterior y aseguró que trabaja en un plan político con horizonte en 2026, con el que busca “forjar una nueva política en Venezuela”.
Uno de los aspectos más destacados de su intervención fue el tono adoptado hacia Estados Unidos. Rodríguez apeló a la vía diplomática y aseguró que estaría dispuesta a viajar a Washington si fuera necesario. “Si algún día me tocase, como presidenta encargada, ir a Washington lo haré de pie, caminando, no arrastrada”, sostuvo, al tiempo que denunció lo que calificó como un “bloqueo naval” previo a la captura de Maduro, que —según afirmó— afectó la capacidad del país para comercializar su petróleo.
La dirigente también señaló que la orden estadounidense de confiscar buques petroleros sancionados fue un paso previo a la operación militar del 3 de enero y consideró que esa medida dejó “una mancha” en la relación bilateral. “Cruzaron la línea roja, atacaron, agredieron, mataron, invadieron y secuestraron al presidente Maduro y a la primera dama. Es una mancha en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela”, declaró.

Pese a esas acusaciones, Rodríguez confirmó que mantiene contactos directos con la Casa Blanca. Reveló que mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump en la que abordaron una “agenda de trabajo bilateral” y temas pendientes, entre ellos la posibilidad de restablecer las relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2019.
El discurso coincidió con la reunión en Washington entre Trump y la líder opositora María Corina Machado. Desde la Casa Blanca, la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, aseguró que el mandatario estadounidense considera a Rodríguez “extremadamente cooperativa” y manifestó satisfacción por el avance del proceso de transición.
En este marco, las definiciones de Delcy Rodríguez delinean los primeros ejes de su gestión interina: la reforma del marco petrolero, la utilización social de los ingresos energéticos y una relación pragmática con Estados Unidos, caracterizada por la cooperación económica y un discurso político que combina gestos de apertura diplomática con duras críticas a las acciones recientes de Washington.


