Mediante un juicio abreviado, la Justicia de Mendoza resolvió este martes condenar a prisión perpetua a Gustavo Olguín Ormeño por el abuso y el asesinato de su hija de dos meses, Emma Pilar Olguín, ocurrido en agosto de 2023.
El proceso judicial estableció que el acusado, un enfermero de 28 años, fue responsable de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido con alevosía, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado. El hecho tuvo lugar en una vivienda de Las Heras, en circunstancias en las que la madre de la niña no se encontraba en el domicilio.
La reconstrucción de lo ocurrido y las pruebas reunidas durante la investigación derivaron en un fallo unánime. El tribunal ponderó la gravedad de los delitos y otorgó especial relevancia a la documentación médica, que resultó clave para acreditar la responsabilidad penal de Olguín Ormeño.
De acuerdo con lo indicado durante el proceso, el acusado reconoció los hechos que se le imputaban, por lo que accedió a la realización de un juicio abreviado, mecanismo que permitió acelerar la resolución del caso. En función de la magnitud de los delitos, se dispuso la pena máxima de prisión perpetua.
En paralelo, el tribunal consideró la situación de la madre de la víctima. En junio de 2018, la jueza Natacha Cabezas había dictado su sobreseimiento al entender que la joven era víctima de violencia de género y que no se encontraba en la vivienda cuando se produjo el crimen. La mujer, que tenía 23 años al momento de su detención, recuperó la libertad tras comprobarse que estaba en el Hospital Central por un problema odontológico durante el ataque.
Emma Olguín falleció el 14 de agosto de 2023 luego de haber sido trasladada al hospital Notti con síntomas compatibles con el síndrome del bebé sacudido. Al ser examinada, los médicos detectaron lesiones compatibles con abuso sexual, además de signos de agresiones físicas de extrema gravedad que luego fueron confirmadas en la autopsia.

El informe del Cuerpo Médico Forense determinó que la niña presentaba múltiples moretones y marcas de golpes distribuidas en la espalda, el tórax, el abdomen, los brazos, las piernas y los muslos, algunas de ellas provocadas con un objeto similar a una varilla. También se constató un desprendimiento de hígado y lesiones cerebrales compatibles con el síndrome mencionado, junto con desgarros y hematomas en la zona genital.
El caso sumó un episodio adicional cuando los restos de la menor fueron cremados por error, luego de ser entregados a una cochería distinta a la asignada. Esta irregularidad derivó en la renuncia del titular del Cuerpo Médico Forense, Javier Salinas, y generó cuestionamientos sobre los protocolos internos del organismo.

