Rubén Andrés “Chashy” Grasso, condenado a prisión perpetua por un doble crimen, volvió a quedar en el centro de una investigación judicial, esta vez acusado de haber participado en una estafa desde el interior de la cárcel. El hombre se encuentra alojado en el penal bonaerense de Magdalena, donde cumple su condena por el homicidio del mago Alex y su pareja, ocurrido en 2019.
El caso pone nuevamente en foco el uso de teléfonos celulares dentro de las cárceles y las maniobras fraudulentas que se llevan adelante desde allí. En las últimas horas, se realizó un allanamiento en esa unidad penitenciaria en el marco de una causa por fraude que tuvo como víctima a un jubilado de 73 años. Según la denuncia, el hombre transfirió dinero tras acordar el alquiler de un supuesto alojamiento en Mar del Plata que nunca existió.
De acuerdo con el expediente, todo comenzó cuando la víctima buscaba un departamento en la zona de Playa Varese para vacacionar con su familia. Tras contactar a quien se presentaba como propietario, realizó una transferencia en moneda nacional y envió documentación personal, incluyendo una copia de su DNI y datos de su vehículo.
Sin embargo, al llegar al lugar junto a sus familiares, comprobó que la propiedad no estaba en alquiler y que el supuesto dueño había cortado toda comunicación. La modalidad encaja con las estafas digitales que se incrementaron en los últimos años.

La investigación quedó a cargo del fiscal Patricio Ferrari, de la UFI de Ciberdelitos de Zona Norte, quien recientemente había solicitado restringir el uso de celulares en las cárceles. En este caso, junto a la DDI local, se realizó un análisis detallado de cuentas bancarias, transferencias y comunicaciones telefónicas.

Según indicaron fuentes del caso, esas tareas permitieron identificar como presunto autor a Grasso, de 43 años, alojado en la Unidad Penitenciaria N° 28 de Magdalena. El hombre ya había sido condenado por el doble homicidio ocurrido en 2019 en San Fernando.
Los investigadores sostienen que el detenido habría utilizado teléfonos celulares y cuentas bancarias falsas para continuar cometiendo delitos desde el interior del penal.
En ese contexto, se ordenó un allanamiento en el pabellón 2A, celda 9, llevado adelante por la DDI de San Isidro. Durante el procedimiento, se secuestró un teléfono celular que será clave para avanzar en la causa.

Ahora, el dispositivo será sometido a peritajes con el objetivo de reconstruir la maniobra utilizada y determinar si existen otras posibles víctimas vinculadas a este tipo de hechos.


