La primera Fiesta del Chorizo a la Pomarola de la localidad bonaerense de La Colina, en el partido de General La Madrid, quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que se difundieran videos en los que se observó cómo se trasladaban chorizos en recipientes que anteriormente habían contenido glifosato.
El municipio reconoció posteriormente la situación y explicó que los baldes habían pertenecido a un producto fitosanitario que se había comercializado “hace por lo menos 20 años”.
El evento se desarrolló el pasado 26 de septiembre, como parte de los festejos por el 115° aniversario de La Colina. Durante la celebración se prepararon alrededor de 1.000 chorizos, aunque la jornada terminó generando cuestionamientos por el uso de determinados recipientes en el sector destinado a la preparación de los alimentos.
La situación quedó expuesta a partir de fotografías tomadas por vecinos, que luego fueron compartidas en redes sociales. En las imágenes aparecieron baldes azules que habían sido utilizados para contener agroquímicos, ubicados en una zona vinculada con la manipulación de los alimentos.
La utilización de envases que habían contenido productos fitosanitarios para almacenar o trasladar comida generó una inmediata preocupación. Este tipo de recipientes no debía destinarse a usos alimentarios debido al riesgo asociado a la permanencia de trazas de sustancias tóxicas en el plástico, incluso después de haber sido sometidos a procesos de lavado.
Ante la repercusión que tuvo el caso, desde el Municipio de General La Madrid difundieron un comunicado en el que hicieron referencia a lo sucedido después de la finalización de los festejos por el aniversario de La Colina.
La administración local señaló que la situación estaba relacionada con el traslado de parte de los insumos comestibles utilizados durante el evento y reconoció que se había producido un uso inadecuado de los recipientes.
En ese sentido, desde el municipio indicaron que se había constatado que los envases habían pertenecido a un producto fitosanitario que había sido comercializado “hace al menos 20 años” y que habían sido utilizados de manera incorrecta para trasladar alimentos.
La explicación oficial no evitó que continuaran los cuestionamientos por lo ocurrido durante la celebración. El uso de esos recipientes quedó bajo análisis de las autoridades, que buscaron determinar cómo habían llegado a utilizarse para una actividad relacionada con la preparación y manipulación de comida.
Desde el Gobierno municipal también asumieron la responsabilidad por las tareas de supervisión y control vinculadas con la organización de la fiesta.

“Como gestión de gobierno, asumimos la responsabilidad absoluta que nos compete en la supervisión y control de la organización de este acontecimiento”, señalaron en el comunicado difundido luego de que el episodio tomara estado público.
Además, informaron que se habían iniciado las averiguaciones correspondientes para establecer con precisión qué había ocurrido y brindar información a los vecinos.
“Frente a este hecho, nos encontramos realizando las averiguaciones correspondientes para esclarecer lo sucedido y brindar información certera a la comunidad”, expresaron desde la comuna.
Finalmente, el municipio lamentó lo sucedido y pidió disculpas a los vecinos. También aseguró que se reforzarían las medidas de control relacionadas con la manipulación de alimentos durante futuras actividades organizadas en la localidad.
“Lamentamos profundamente lo ocurrido, pedimos sinceras disculpas a los vecinos y reafirmamos nuestro compromiso de extremar los controles en la manipulación de alimentos en futuros eventos”, sostuvo la administración municipal.
En el cierre del comunicado, las autoridades indicaron que se adoptarían las medidas necesarias para evitar que una situación similar volviera a repetirse en próximos eventos.
