Una organización criminal dedicada al narcotráfico fue desmantelada luego de una serie de operativos que dejaron al descubierto un esquema que generaba ingresos superiores a los 80 millones de pesos mensuales a través de la comercialización de estupefacientes, con inversiones en propiedades y vehículos de alta gama.
El procedimiento incluyó 12 allanamientos simultáneos en el partido bonaerense de Luján, donde efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones de Drogas Ilícitas Morón, junto a la Secretaría de Seguridad local, lograron desarticular la estructura que operaba principalmente en el barrio Ameghino y zonas cercanas. Durante los operativos no solo se secuestraron drogas y autos, sino también tres inmuebles utilizados como puntos de venta, valuados en unos 280.000 dólares.
De acuerdo con fuentes del caso, la investigación tiene como figura central a Marcia Daniela Giovanetone, señalada como la jefa de la organización y actualmente prófuga. Según consta en el expediente judicial, posee antecedentes por amenazas, uso indebido de armas y comercialización de drogas.
Los investigadores detectaron que, pese a no contar con ingresos formales, Giovanetone y su pareja, Carlos Alberto Salas, mostraron en el último tiempo un marcado incremento en su patrimonio. La compra de vehículos de alta gama y propiedades motivó una línea paralela de investigación por presunto lavado de dinero.

El prontuario de la sospechosa incluye varias detenciones en los últimos años. En agosto de 2023, durante un allanamiento ordenado por la fiscalía especializada en estupefacientes, se incautaron más de un kilo de cocaína. Posteriormente, en febrero de 2024, volvió a ser detenida con cocaína y marihuana. En 2025, nuevos procedimientos en abril y julio derivaron en más arrestos y secuestros de droga, además de la captura de otros integrantes de la red con funciones específicas.
La pesquisa, que se extendió durante dos meses, se apoyó en intervenciones telefónicas, análisis de redes sociales, registros fílmicos y tareas de seguimiento. Así se logró reconstruir la estructura interna: debajo de la pareja que lideraba la banda, otros miembros se encargaban de la distribución, la recaudación y la logística, mientras que en el nivel más bajo operaban los vendedores directos.

Un hecho clave ocurrió el 8 de marzo de 2026, cuando un conflicto vecinal derivó en un enfrentamiento armado. En ese episodio fue detenido Salas, conocido como “Rubio”, acusado de uso de arma de fuego y tenencia de drogas para su comercialización. Ese suceso provocó una ruptura interna en la organización y aceleró la intervención policial.
Con la autorización del juez federal de Mercedes, Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto, se logró incautar 8,660 kilos de cocaína, valuados en aproximadamente 36.000 dólares. Además, se secuestraron tres camionetas y tres autos, con un valor conjunto estimado en 150.000 dólares, junto con teléfonos celulares, dinero en efectivo y documentación relevante para la causa.

También se decomisaron tres propiedades utilizadas como centros de acopio y venta de drogas, equipadas con sistemas de videovigilancia interna y externa. Estos dispositivos, que permitían un control remoto mediante distintos equipos electrónicos, serán peritados para profundizar la investigación sobre el funcionamiento de la red.
En el marco de los operativos, el magistrado ordenó la detención de varios sospechosos, entre ellos el hijo mayor de Giovanetone, además de otros integrantes acusados de comercialización de estupefacientes. Todos quedaron incomunicados.
En tanto, otras personas fueron imputadas por infracción a la ley de drogas, aunque recuperaron la libertad tras la verificación de sus datos personales. Sin embargo, continúan siendo investigadas dentro de la causa.


