La tensión en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo este sábado luego de un ataque con dron contra la sede del Servicio Nacional de Inteligencia Iraquí en Bagdad, que dejó como saldo la muerte de un agente de seguridad.
El ataque fue atribuido a “grupos forajidos” y ocurrió en pleno corazón de la capital iraquí. El hecho generó una rápida reacción de las autoridades, que calificaron lo sucedido como un atentado terrorista.
En paralelo, la escalada de violencia también se trasladó a otros puntos de la región. De acuerdo a lo informado por la cadena Al Jazeera, se registraron impactos de ataques iraníes en Tel Aviv y Rishon Lezion, mientras que también se lanzaron misiles hacia la base estadounidense ubicada en Diego García, una isla bajo control británico.
El ataque en Bagdad tuvo lugar en la zona de Mansur, donde se encuentra la sede del organismo de inteligencia. Allí, un dron cargado con explosivos impactó contra el edificio poco después de las 10.15 de la mañana (hora local), provocando la muerte de un agente.
De acuerdo con fuentes oficiales, el episodio se produjo en un contexto de creciente tensión interna, marcado por enfrentamientos entre facciones armadas vinculadas a Irán y una seguidilla de ataques contra objetivos asociados a Estados Unidos dentro del territorio iraquí.
Si bien las autoridades evitaron identificar a los responsables, los describieron como un “grupo de forajidos” y señalaron que el ataque buscó obstaculizar el funcionamiento de la agencia. En ese sentido, remarcaron que no detendrán sus tareas y que continuarán trabajando para garantizar la seguridad nacional.

Además, desde el área de inteligencia subrayaron que estos hechos no hacen más que reforzar su determinación para perseguir a los responsables hasta llevarlos ante la Justicia.
El atentado se produjo en uno de los momentos más delicados para Irak en los últimos años, atravesado por el impacto del conflicto entre Irán e Israel y el accionar de milicias proiraníes que han intensificado sus operaciones en apoyo a Teherán.
En ese marco, el día previo al ataque con dron, grupos armados habían asaltado un centro de apoyo logístico utilizado por diplomáticos estadounidenses en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Bagdad, ampliando la cadena de episodios violentos en la capital.
Pese a ello, fuentes de seguridad no confirmaron una relación directa entre ese hecho y el ataque contra la sede de inteligencia. Aunque varios de los ataques recientes fueron atribuidos a grupos alineados con Irán, la autoría del episodio en Mansur aún no fue determinada oficialmente.
Las autoridades iraquíes informaron que continúan las investigaciones para identificar a los responsables y reforzaron las medidas de seguridad en puntos estratégicos.
Este nuevo atentado vuelve a poner en evidencia la fragilidad del escenario en Irak, donde la disputa regional y las tensiones internas se traducen en hechos de violencia recurrentes. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad permanecen en alerta ante la posibilidad de nuevos ataques contra instalaciones gubernamentales o intereses internacionales en el país.


