Una estudiante de 27 años resultó gravemente lesionada luego de que una piedra impactara contra la unidad en la que viajaba desde Córdoba hacia La Pampa, en la previa de un viaje para visitar a su madre enferma durante el fin de semana largo de Semana Santa. A raíz del golpe, sufrió una fractura facial y cuestionó la falta de asistencia médica adecuada por parte de la empresa de transporte, situación que la llevó a considerar iniciar acciones legales si no obtiene una respuesta satisfactoria.
El episodio ocurrió cerca de las 23:30 del miércoles, cuando el colectivo circulaba por la avenida Sabattini. Como consecuencia del ataque, la pasajera —identificada como Micaela Sosa— sufrió una fisura en el rostro, un corte con sangrado persistente y no pudo continuar el viaje. El hecho dejó al descubierto serias deficiencias en la respuesta sanitaria y en la logística de la empresa.
Sosa, quien trabaja en un estudio jurídico y cursa la carrera de Psicología en Córdoba, relató que el servicio había salido con más de cuarenta minutos de demora respecto del horario previsto: debía partir a las 22:30, pero recién lo hizo a las 23:15. Recordó el momento del ataque: “Siempre salgo mirando por la ventana, pero esta vez cerré la cortina porque estaba descargando una serie y me molestaba el reflejo”. Y agregó: “De repente sentí la explosión y, cuando reaccioné, pensé que el colectivo había volcado”.

Tras el impacto y quedar cubierta de vidrios, la joven realizó el primer llamado de auxilio a las 23:37. Sin embargo, los choferes —pertenecientes a la empresa Flecha Bus— continuaron el recorrido y recién detuvieron la unidad en el Arco de Córdoba, frente a un CPC. Allí, los propios pasajeros asistieron a la víctima, limpiando sus heridas como pudieron, ya que el colectivo no contaba con un botiquín de primeros auxilios.
La joven destacó la ayuda recibida por quienes viajaban con ella: “Agradezco a esas personas porque me cambiaron de lugar, me limpiaron con agua y me cubrían con papel higiénico”, expresó. Además, advirtió sobre la gravedad potencial de la situación: “Viajaban niños y adultos… y si esto pasaba en medio de la ruta, yo me desangraba”.

El caso generó preocupación por las condiciones de seguridad y asistencia en el transporte de larga distancia, y abrió un nuevo foco de cuestionamientos sobre la responsabilidad de las empresas ante situaciones de emergencia.


