El Congreso de Perú aprobó este martes la destitución del presidente José Jerí tras votar a favor de una moción de censura que reunió 75 votos positivos, 24 negativos y tres abstenciones, según informaron medios locales.
La sesión concluyó con una amplia mayoría parlamentaria que avaló la salida del mandatario.
El Parlamento acusó a Jerí, de 39 años, de “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer el cargo, luego de que salieran a la luz reuniones no registradas con el empresario de origen chino Zhihua Yang, proveedor del Estado.
Tras la votación, el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, confirmó que las mociones fueron aprobadas y que la Mesa Directiva declaró la vacancia de la Presidencia de la República. Además, convocó a una sesión para el día siguiente a las 18 horas con el objetivo de elegir al nuevo titular del Parlamento, quien asumirá el Ejecutivo.
Jerí había asumido la jefatura del Estado en octubre de 2025, tras la destitución de Dina Boluarte, y su paso por el poder se extendió por apenas cuatro meses. Su salida profundiza la crisis institucional del país, que ya suma siete presidentes en diez años.
En las últimas semanas, el crecimiento de las mociones de censura se combinó con una fuerte caída en la popularidad del mandatario. Este escenario llevó a que sectores políticos que inicialmente lo habían respaldado comenzaran a tomar distancia, en un contexto marcado por la cercanía de los comicios.
Desde el final del mandato de Ollanta Humala (2011-2016), Perú atravesó una sucesión de gobiernos interrumpidos: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y finalmente José Jerí, lo que evidencia una década de inestabilidad política.
Ocho presidentes en diez años: una crisis que no se detiene
La destitución de José Jerí vuelve a sacudir el escenario político peruano y consolida una cifra que refleja la fragilidad institucional: ocho presidentes en apenas una década. Su salida se dio tras semanas de controversias, investigaciones preliminares y una creciente presión política y mediática que terminó por hacer inviable su continuidad.
Jerí había llegado al poder en octubre de 2025, luego de que el Congreso destituyera a Dina Boluarte. Su administración, concebida como un período de transición hasta las elecciones de abril de 2026, quedó rápidamente marcada por escándalos que erosionaron la confianza ciudadana.
El “Chifagate” y las controversias que precipitaron su caída
El episodio que aceleró su salida fue el denominado “Chifagate”, vinculado a reuniones no registradas con Zhihua Yang. Estos encuentros, realizados fuera de la agenda oficial, despertaron sospechas sobre posibles conflictos de interés.
El propio Jerí admitió errores y pidió disculpas públicas, especialmente por haber asistido a una de esas reuniones sin registro formal. Sin embargo, el impacto político fue inmediato. La Comisión de Fiscalización del Congreso exigió explicaciones, mientras que la Fiscalía inició una investigación preliminar por presunto tráfico de influencias.
A esto se sumaron cuestionamientos previos a su gestión, incluyendo denuncias por presuntos cobros irregulares durante su etapa como congresista y una acusación por violación sexual en 2025 que fue archivada por falta de pruebas, pero que generó fuerte rechazo social.
Nuevas revelaciones terminaron de agravar la situación: informes periodísticos señalaron posibles contrataciones irregulares en el Estado tras reuniones en el Palacio de Gobierno, lo que motivó investigaciones por parte de la Contraloría y la Fiscalía.
Una década de presidentes que no lograron terminar sus mandatos
La actual crisis tiene antecedentes en una larga cadena de gobiernos interrumpidos. Pedro Pablo Kuczynski renunció en 2018 en medio de acusaciones vinculadas al caso Odebrecht. Su sucesor, Martín Vizcarra, fue destituido en 2020 por “incapacidad moral permanente”.
Ese mismo año, Manuel Merino asumió la presidencia, pero renunció a los cinco días tras protestas masivas. Luego, Francisco Sagasti condujo un gobierno de transición que logró estabilizar parcialmente el país hasta 2021.
Posteriormente, Pedro Castillo fue destituido en 2022 tras intentar disolver el Congreso, en un hecho calificado como autogolpe. Su salida dio paso a Dina Boluarte, cuya gestión también terminó abruptamente en 2025.
Una destitución que agrava la incertidumbre
José Jerí fue removido tras 130 días en el poder, en un contexto marcado por investigaciones judiciales, cuestionamientos políticos y un creciente rechazo ciudadano.
La sesión parlamentaria, que se extendió por varias horas, incluyó el debate de una cuestión previa que buscaba frenar la censura y avanzar hacia un proceso de vacancia más prolongado. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada y el Congreso avanzó con la destitución inmediata.
Con este nuevo episodio, Perú enfrenta otra etapa de incertidumbre política, en medio de un sistema institucional que no logra consolidar estabilidad y continuidad en el ejercicio del poder.


