El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, confirmó que los inspectores de la agencia de Naciones Unidas volverán a supervisar las instalaciones nucleares de Irán como parte del acuerdo provisional alcanzado entre Estados Unidos e Irán para avanzar hacia una solución del conflicto que enfrentó a ambos países y a sus aliados en Medio Oriente.
La declaración del titular del organismo representa hasta el momento la confirmación más contundente sobre la aplicación de uno de los puntos centrales del memorando de entendimiento firmado recientemente por Washington y Teherán. El pacto establece que todas las actividades vinculadas a instalaciones y materiales nucleares iraníes estarán bajo supervisión del OIEA.
Durante una conferencia de prensa realizada en la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón, Grossi destacó la importancia del acuerdo por encima de las diferencias políticas expresadas públicamente en los últimos días.
“Puedo comprender las declaraciones políticas, son parte de la realidad, pero lo fundamental que quisiera recordarles y destacar es que existe un Memorando de Entendimiento firmado por ambos presidentes”, señaló el diplomático argentino.
Asimismo, explicó que el documento firmado por ambas naciones establece de manera explícita que las actividades nucleares relacionadas con instalaciones que contienen material atómico serán monitoreadas por el organismo internacional en todos sus aspectos.
Grossi dejó en claro que las inspecciones forman parte de los compromisos asumidos por las partes y aseguró que se llevarán adelante independientemente de las discusiones políticas que puedan surgir. “Obviamente, para ello tendremos que inspeccionar. Tanto si esto ocurre pasado mañana como dentro de una semana o diez días, es importante, pero no esencial. Esto va a suceder”, afirmó.
Las inspecciones son consideradas un elemento fundamental para la implementación del acuerdo alcanzado la semana pasada. El entendimiento contempla que Irán reduzca sus reservas de uranio enriquecido, acumuladas antes de la firma del pacto, mientras que Estados Unidos se comprometió a levantar las sanciones económicas impuestas sobre la República Islámica. Además, ambas partes cuentan con un plazo de 60 días para negociar acuerdos más amplios.
Uno de los aspectos más sensibles del proceso es el acceso de los inspectores internacionales a las instalaciones de enriquecimiento nuclear. Desde la guerra de doce días entre Israel e Irán en 2025, Teherán había restringido el ingreso del OIEA a los principales centros de enriquecimiento del país.
Esa limitación impidió al organismo verificar el estado de las reservas iraníes de uranio y revisar las cascadas de centrifugadoras utilizadas para el enriquecimiento del material. Aunque tanto Irán como el OIEA sostienen que actualmente no existen pruebas de actividades de enriquecimiento en marcha, especialistas en no proliferación nuclear mantienen su preocupación por la posibilidad de que parte del material haya sido trasladado a lugares no declarados.
Según estimaciones de expertos internacionales, Irán contaría con suficiente uranio altamente enriquecido como para fabricar potencialmente hasta diez armas nucleares si decidiera avanzar hacia un programa armamentístico. Sin embargo, Teherán rechaza esas acusaciones y sostiene desde hace años que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos. Aun así, continúa siendo el único país que posee uranio enriquecido al 60% de pureza sin declarar oficialmente un programa de armas nucleares.
Las inspecciones también buscan determinar la ubicación exacta del uranio altamente enriquecido almacenado por Irán. Grossi indicó que el OIEA posee información preliminar sobre dónde podría encontrarse ese material, aunque remarcó que será fundamental que las autoridades iraníes comuniquen formalmente su ubicación.
El funcionario agregó que algunas instalaciones de almacenamiento fueron atacadas y parcialmente destruidas durante los enfrentamientos recientes, por lo que la agencia deberá evaluar la mejor manera de acceder al material nuclear y verificar su estado.
Además, confirmó que en los próximos días se iniciarán conversaciones técnicas con las autoridades iraníes para definir las fechas y los detalles operativos de las inspecciones. También recordó que el OIEA actuará de manera independiente y llevará adelante las verificaciones bajo sus propios procedimientos.
Las declaraciones de Grossi llegan en medio de versiones contrapuestas entre Washington y Teherán sobre el alcance de las futuras inspecciones. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró recientemente que los inspectores de la ONU no tenían previsto visitar las instalaciones nucleares que fueron bombardeadas por Estados Unidos el año pasado, una afirmación que contradijo declaraciones previas del vicepresidente estadounidense, JD Vance.
Hasta el momento, el OIEA únicamente obtuvo autorización para inspeccionar otras instalaciones nucleares iraníes, entre ellas la central de Bushehr. Sin embargo, la agencia insiste en que sin acceso a las plantas de enriquecimiento resulta imposible verificar de manera completa el estado del programa nuclear del país.
Mientras tanto, el acuerdo entre Estados Unidos e Irán enfrenta sus primeras pruebas políticas y de seguridad. El alto el fuego vigente se vio sometido a nuevas tensiones luego de que Irán volviera a plantear el cierre del estrecho de Ormuz en respuesta a los enfrentamientos entre Israel y el grupo terrorista libanés Hezbollah, respaldado por Teherán.
Los combates volvieron a registrarse durante las últimas horas en territorio libanés, aunque por el momento no derivaron en una escalada de mayor magnitud.
En paralelo, la Junta de Gobernadores del OIEA aprobó a comienzos de este mes una resolución que insta a Irán a proporcionar información detallada sobre sus reservas de uranio enriquecido y a permitir nuevamente las inspecciones internacionales, un paso considerado clave para fortalecer los mecanismos de control y transparencia sobre el programa nuclear iraní.
