El actor estadounidense Robert Duvall murió a los 95 años en su rancho de Virginia, según confirmó su esposa, Luciana Duvall. Con su partida, el cine pierde a una de sus figuras más influyentes, dueño de una carrera distinguida por un premio Oscar como mejor actor y siete nominaciones a lo largo de más de seis décadas de trayectoria.
A través de un comunicado, Luciana destacó la dimensión más personal del artista: “Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, director y narrador. Para mí, fue simplemente todo”. La frase reflejó no solo el reconocimiento profesional que alcanzó, sino también el profundo impacto que tuvo en su entorno más cercano.
En el mismo mensaje, añadió: “Para cada uno de sus muchos papeles, Bob entregó todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano que representaban. Al hacerlo, deja algo duradero e inolvidable para todos nosotros”. Sus palabras sintetizan la ética de trabajo que definió a Duvall y su búsqueda constante de autenticidad en escena.
El actor alcanzó proyección internacional gracias a sus actuaciones en El Padrino, Apocalypse Now y Gracias y favores, película por la que obtuvo el Oscar al mejor actor en 1983. A pesar del reconocimiento y el éxito comercial, siempre priorizó la honestidad interpretativa por encima de la fama.

En enero de 2016 explicó su enfoque metódico hacia la actuación: “Tenía mi propia teoría dentro de una escena, donde te engañas a ti mismo: para obtener un resultado legítimo, deja que el proceso te lleve al resultado, en lugar de ir directamente al resultado”, expresó ante la prensa. Y añadió: “Hay que estar dispuesto a empezar desde cero y decir: ‘Bueno, veamos qué pasa’, en vez de recurrir al método antiguo de ‘Dame algo’”.
Ese rigor quedó patente durante el rodaje de Apocalypse Now, donde pronunció una de las frases más recordadas del cine: “Me encanta el olor del napalm por la mañana”. En 1983 relató al crítico Roger Ebert las exigencias de aquella escena: “No tuve tiempo de pensar. Escuché por el intercomunicador que solo podíamos usar los jets durante 20 minutos. Una pasada y se acababa. Me metí completamente en el personaje, y si él no se inmutaba, yo tampoco”.
Además de actor, Duvall se involucró en la producción y dirección, impulsando nuevas propuestas narrativas dentro de la industria estadounidense. En 1992 fundó Butcher’s Run Films, compañía que produjo títulos como A Family Thing (1996) y The Man Who Captured Eichmann para televisión. Su carrera también incluyó facetas como productor, guionista y director.
Íconos, influencias y procesos creativos
Robert Duvall manifestó abiertamente su afinidad por determinados personajes y cultivó vínculos sólidos con referentes del sector. En junio de 2021 recordó en diálogo con Stephen Colbert una anécdota sobre la miniserie Lonesome Dove: “Entré un día en la sala de vestuario y dije: ‘Chicos, estamos haciendo el Padrino de los westerns’”. Y agregó: “Fueron las dos cosas más grandes de la última parte del siglo XX, creo”.
El vínculo con el guionista Horton Foote resultó determinante en su recorrido profesional. Foote lo recomendó para el papel de Boo Radley en Matar a un ruiseñor tras verlo actuar en teatro. Además, escribió los guiones de Gracias y favores y Tomorrow, obras fundamentales dentro del repertorio de Duvall.

En una entrevista con Vanity Fair en 2013, el actor recordó el impacto que tuvo en él participar en la obra All My Sons de Arthur Miller: “Sentí una paz total. Pensé: ‘Vaya, quizá aquí hay algo para mí’”.
Tras finalizar Lonesome Dove, expresó a la revista American Cowboy: “Ya puedo retirarme, hice algo de lo que puedo sentirme orgulloso. Interpretar a Augustus McCrae fue como mi Hamlet”, en referencia a uno de los personajes más celebrados de su carrera.
Una filmografía prolífica y versátil
A lo largo de más de 60 años de trabajo, Duvall acumuló siete nominaciones al Oscar y dejó actuaciones memorables en películas como The Great Santini, The Apostle, A Civil Action, The Judge y True Grit, donde protagonizó un recordado enfrentamiento con John Wayne. En sus primeros años en Nueva York también compartió pantalla con figuras como Dustin Hoffman y Gene Hackman.

En su etapa más reciente participó en Wild Horses (2015), la adaptación de In Dubious Battle (2016), el thriller Widows (2018), y en producciones como 12 Mighty Orphans (2021) y Hustle (2022). Hasta el final de su carrera sostuvo una misma premisa: no recurrir a fórmulas prefabricadas y buscar siempre la verdad y la individualidad en cada personaje.
Con su muerte, el cine despide a un intérprete que convirtió cada papel en un estudio profundo del espíritu humano y cuyo legado permanecerá vivo en la historia del séptimo arte.


