La Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, un entendimiento largamente esperado que demandó más de dos décadas de negociaciones diplomáticas entre ambos bloques. La decisión marca un paso clave en el proceso, aunque todavía restan instancias formales para que el tratado comience a regir de manera plena.
Con esta votación favorable, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó habilitada para viajar de inmediato a Asunción, Paraguay, con el objetivo de firmar el acuerdo junto a las autoridades del Mercosur. Por el momento, desde el bloque sudamericano no hubo un pronunciamiento oficial tras el anuncio.
Pese al avance, el tratado aún deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los 27 países que integran la Unión Europea, un trámite que se anticipa complejo debido a las diferencias internas que persisten, especialmente en materia agrícola.
El acuerdo apunta a la eliminación progresiva de aranceles y a la expansión del comercio bilateral, en el marco de un mercado ampliado que reúne a unos 780 millones de consumidores. Desde el ámbito diplomático europeo destacan que se trata de una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo.
Según trascendió, el respaldo se alcanzó tras una reunión de embajadores en Bruselas. Alemania y España acompañaron la iniciativa con el objetivo de fortalecer sus exportaciones, mientras que Francia, Irlanda y Polonia se manifestaron en contra, al considerar que el tratado podría afectar a sus productores agropecuarios.
En ese sentido, el gobierno francés sostuvo que el acuerdo responde a un contexto internacional distinto al actual y que no contempla adecuadamente los riesgos para su sector agrícola. La postura de París fue una de las más firmes durante el debate interno.
El cambio de posición de Italia fue decisivo para alcanzar la mayoría necesaria. Roma apoyó el pacto luego de que se incorporaran fondos adicionales destinados al sector agrícola dentro del presupuesto europeo y se acordara la creación de mecanismos de salvaguardia.
Estas herramientas prevén la posibilidad de iniciar investigaciones si las importaciones provenientes de Sudamérica crecen más de un 5% o si los precios caen por debajo del promedio registrado en los últimos tres años, con el objetivo de proteger a los productores europeos ante eventuales desequilibrios.


