El dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, ordenó la expansión y modernización de la producción de misiles de cara a 2026 y dispuso la construcción de nuevas fábricas para responder a la creciente demanda de las fuerzas armadas, según informó este viernes la prensa estatal del país.
La decisión se conoció tras una visita de Kim a plantas de munición junto a altos funcionarios del régimen. De acuerdo con la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA), el líder instruyó a las instalaciones a “seguir ampliando la capacidad de producción general” para mantener el ritmo requerido por el Ejército Popular de Corea. Durante el recorrido, subrayó el rol estratégico que cumple la industria armamentística dentro del esquema defensivo nacional.
“El sector de producción de misiles y proyectiles es de importancia primordial para reforzar la disuasión bélica”, afirmó Kim Jong Un, según el reporte oficial difundido por los medios estatales.
En los últimos años, Corea del Norte intensificó las pruebas de misiles de distinto alcance. Analistas internacionales sostienen que estos ensayos buscan mejorar las capacidades de ataque de precisión, desafiar a Estados Unidos y Corea del Sur y evaluar armamento antes de una eventual exportación a Rusia. Si bien Pyongyang no confirmó oficialmente esos objetivos, continuó informando sobre avances en sus programas estratégicos.

La visita de Kim a las fábricas de municiones se dio un día después de que los medios estatales reportaran un recorrido del líder por un astillero vinculado a la construcción de un submarino de propulsión nuclear. En ese contexto, el mandatario prometió contrarrestar la “amenaza” que, según el régimen, representa el plan de Corea del Sur para adquirir embarcaciones de ese tipo.
Según la KCNA, Kim inspeccionó la construcción de un submarino de propulsión nuclear de 8.700 toneladas, al que describió como un paso clave en la modernización y el fortalecimiento nuclear de la marina norcoreana. El régimen indicó que la nave estaría equipada con armas nucleares y la denominó “submarino estratégico de misiles guiados” o “submarino estratégico de ataque nuclear”.
Durante la inspección, el líder norcoreano condenó los esfuerzos de Corea del Sur para obtener submarinos de propulsión nuclear, respaldados por el presidente estadounidense Donald Trump, y los calificó como un “acto ofensivo” que vulnera gravemente la seguridad y la soberanía marítima del Norte.

Kim sostuvo además que esos planes refuerzan la necesidad de avanzar en la nuclearización de la marina norcoreana y aseguró que la finalización del submarino marcará un cambio de “época” en el fortalecimiento de la disuasión nuclear frente a lo que definió como amenazas enemigas.
La agencia estatal no precisó la fecha exacta de la inspección, pero difundió imágenes en las que se observa a Kim junto a altos funcionarios y su hija, revisando una gran embarcación de color bordó dentro de una nave de ensamblaje. Fue la primera vez desde marzo que los medios estatales publicaron fotografías amplias del submarino, luego de mostrar anteriormente solo partes inferiores de la estructura.
Especialistas señalaron que la difusión de imágenes de un casco prácticamente terminado sugiere avances significativos. Moon Keun-sik, experto en submarinos de la Universidad Hanyang de Seúl y exoficial de la marina surcoreana, afirmó que “mostrar toda la embarcación ahora parece indicar que la mayor parte del equipamiento ya fue instalada y que está casi lista para ser botada”. También consideró posible que el submarino enfrente pruebas en el mar en los próximos meses.
Un submarino de propulsión nuclear figura entre los sistemas estratégicos anunciados por Kim en una conferencia política realizada en 2021, junto con misiles balísticos intercontinentales de combustible sólido, armas hipersónicas, satélites espía y misiles con ojivas múltiples.

Corea del Norte llevó adelante diversas pruebas relacionadas con esos programas y presentó recientemente un nuevo destructor naval, que el propio Kim calificó como un avance relevante para ampliar el alcance operativo de sus fuerzas nucleares.
Las tensiones en la península coreana se incrementaron en los últimos años, en paralelo al avance del programa nuclear norcoreano y al fortalecimiento de los vínculos con Moscú. El régimen de Pyongyang rechazó de manera reiterada los llamados de Estados Unidos y Corea del Sur para retomar las negociaciones sobre desnuclearización, estancadas desde 2019 tras el fracaso de una cumbre con Trump durante su primer mandato.
En este escenario, el gobernante Partido de los Trabajadores de Corea prevé celebrar a comienzos de 2026 su primer congreso en cinco años, en el que se debatirán los planes de desarrollo económico y militar para el próximo lustro.


