Un misil impactó este sábado por la noche en la ciudad de Dimona, en el sur de Israel, en el marco de una nueva ofensiva lanzada por Irán. Minutos después, un segundo ataque alcanzó la localidad de Arad. Ambos episodios dejaron más de 175 personas heridas, además de severos daños en viviendas y la activación de los servicios de emergencia.
De acuerdo con información del Centro Médico Soroka, al menos 175 personas fueron atendidas tras los ataques con misiles. El hospital recibió a gran parte de los heridos, mientras que las autoridades reportaron incendios, destrucción en edificios residenciales y evacuaciones en las zonas afectadas.
El primer impacto ocurrió en Dimona, ubicada a unos 50 kilómetros de Arad. Allí se registraron más de 50 heridos, en su mayoría leves. Sin embargo, un niño de 12 años sufrió lesiones graves producto de esquirlas, y otra persona fue atendida con heridas moderadas.
Aproximadamente 15 minutos después, un segundo misil impactó en Arad. En esa ciudad, el saldo fue de más de 60 heridos, entre ellos siete en estado grave —incluida una niña de cuatro años—, además de 15 personas con lesiones moderadas, 42 leves y numerosos casos de crisis de ansiedad.

Las explosiones generaron un amplio despliegue de ambulancias, unidades de cuidados intensivos móviles y helicópteros. Los equipos de Magen David Adom y United Hatzalah participaron en las tareas de asistencia y traslado hacia el hospital Soroka, que declaró el estado de alerta máxima.
Varios de los heridos sufrieron lesiones mientras corrían hacia refugios, principalmente por caídas. A esto se sumaron importantes daños estructurales: en Arad se reportó el derrumbe de un edificio y afectaciones en al menos otras tres construcciones, además de incendios en distintos puntos. En Dimona, en tanto, se registraron cuadros de ansiedad aguda y heridas vinculadas al colapso parcial de edificaciones.
Según informaron los bomberos, uno de los incendios se desató en el cuarto piso de un edificio, lo que obligó a evacuar a los residentes y despejar las áreas cercanas para facilitar el trabajo de emergencia.

Ya entrada la madrugada del domingo, el portavoz del Ejército israelí, Roni Kaplan, detalló que hasta ese momento se contabilizaban 88 heridos en Arad —10 de ellos en estado grave— y 59 en Dimona.
Las Fuerzas Armadas de Israel indicaron que el episodio se encuentra bajo investigación, luego de confirmar que los sistemas de defensa antiaérea no lograron interceptar los misiles. Si bien los interceptores fueron activados durante las alertas, los proyectiles lograron evadirlos y alcanzar sus objetivos.
El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó lo ocurrido como “una noche muy difícil en la batalla por nuestro futuro” y aseguró que el país continuará respondiendo a sus enemigos en todos los frentes.

Mientras tanto, brigadas de bomberos y equipos de rescate continúan trabajando en las zonas afectadas en busca de posibles personas atrapadas. En Arad, al menos 17 dotaciones permanecen activas para controlar incendios y asegurar las estructuras dañadas.
El ataque se produjo en una zona de alta sensibilidad estratégica, ya que en Dimona se encuentra el Centro de Investigación Nuclear del Néguev. La cercanía de los impactos generó preocupación a nivel internacional ante el riesgo de daños en infraestructuras críticas.
No obstante, el Organismo Internacional de Energía Atómica confirmó que no se detectaron niveles anormales de radiación ni afectaciones en el complejo nuclear, ubicado a unos 12 kilómetros del lugar del impacto.

El director del organismo, Rafael Grossi, pidió máxima moderación y advirtió sobre los riesgos de una escalada, especialmente en áreas cercanas a instalaciones nucleares.
En paralelo, Israel vinculó el aumento de la tensión con la denuncia previa de Irán sobre un supuesto ataque contra el complejo nuclear de Natanz. Además de Arad y Dimona, también se registraron alertas en Eilat, donde los sistemas de defensa lograron interceptar misiles sin que se reportaran heridos.
Las autoridades israelíes anticiparon que investigarán por qué el sistema antiaéreo no logró evitar los impactos. La jornada dejó imágenes de destrucción, columnas de humo y un fuerte operativo de emergencia, en lo que ya es considerado uno de los episodios más tensos en la región en los últimos años.


