Francia detuvo este domingo al capitán indio de un petrolero sospechoso de formar parte de la denominada “flota fantasma” rusa, una red de buques utilizada para eludir las sanciones internacionales impuestas tras la invasión de Ucrania. La medida elevó la tensión diplomática con Moscú, en medio de un contexto geopolítico ya marcado por fuertes disputas.
El hombre, de 58 años, estaba al mando del petrolero Grinch, que había sido interceptado el jueves por la Armada francesa en el mar Mediterráneo. Tras la operación, el navío fue escoltado bajo estrictas medidas de seguridad y quedó amarrado y vigilado en un puerto del sur de Francia, en las cercanías de Marsella.
La fiscalía de Marsella, que lidera la investigación, informó que el resto de la tripulación —integrada también por ciudadanos indios— permanece a bordo del buque mientras avanzan las actuaciones judiciales.
Las autoridades consideran que el Grinch integra una flota compuesta mayormente por petroleros antiguos utilizados para transportar crudo ruso en violación del tope de precios impuesto por los países occidentales y el G7. Estos barcos suelen recurrir a maniobras irregulares para evitar controles, como el cambio frecuente de bandera o la utilización de pabellones no válidos, con el objetivo de escapar a la detección y al rastreo internacional.
El petrolero fue escoltado el sábado hasta el golfo de Fos, en el sur del país. Según constató un fotógrafo el domingo, permanecía anclado a unos 500 metros de la ciudad de Martigues, rodeado por un buque de la Armada francesa y dos lanchas patrulleras de la gendarmería.

La prefectura local confirmó que se establecieron zonas de exclusión tanto náutica como aérea alrededor del punto de fondeo, como parte del operativo de seguridad desplegado en la zona.
De acuerdo con datos oficiales, unas 598 embarcaciones sospechosas de integrar la flota fantasma rusa se encuentran actualmente bajo sanciones de la Unión Europea. En ese marco, las autoridades señalaron que el Grinch, de 249 metros de eslora, figura con ese nombre en una lista de sanciones del Reino Unido, mientras que en los registros de la Unión Europea y de Estados Unidos aparece identificado como Carl.
La interceptación del buque representa la segunda operación de este tipo realizada por Francia en los últimos meses. A finales de septiembre, las fuerzas francesas detuvieron al petrolero Boracay, vinculado a Rusia y que afirmaba navegar bajo pabellón de Benín. Aquella acción fue duramente criticada por el presidente ruso, Vladímir Putin, quien la calificó de “piratería”.
En ese caso, el capitán chino del Boracay será juzgado en Francia en febrero, en un antecedente que refuerza la ofensiva francesa contra las estructuras marítimas utilizadas para evadir las sanciones internacionales.


