El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, mantuvo un encuentro con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y el asesor y yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner, en Ginebra, Suiza.
Irán y Estados Unidos llevarán adelante este jueves una tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas en la ciudad suiza, en un escenario atravesado por advertencias sobre una posible acción militar estadounidense y amenazas del régimen iraní hacia el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La reunión representa el tercer contacto indirecto entre el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, y Witkoff, acompañado por Kushner, tras dos encuentros previos realizados en Omán y nuevamente en Ginebra bajo la mediación del canciller omaní.

Si bien ambas delegaciones destacaron “avances” en las instancias anteriores, todavía no lograron acercar posiciones en torno a sus principales diferencias. Washington insiste en la suspensión total del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y en limitar el alcance de sus misiles, especialmente aquellos que podrían llegar a territorio de Israel. En contrapartida, Teherán condiciona cualquier restricción al levantamiento de sanciones económicas.
Medios estadounidenses describen este encuentro como una instancia decisiva, incluso como una posible “última oportunidad” antes de que Trump avance con sus advertencias de intervención militar. En ese contexto, Estados Unidos desplegó una importante presencia militar en la región, incluyendo portaaviones, destructores y aviones de combate, en lo que representa el mayor operativo desde la guerra de Irak.
Desde Teherán, la respuesta fue contundente: advirtieron que cualquier ataque estadounidense convertiría a todas las bases de Estados Unidos en Medio Oriente en objetivos legítimos. Esto pondría en riesgo a miles de efectivos desplegados en la región. Además, Irán amenazó con atacar a Israel, en un contexto aún sensible tras el conflicto de 12 días ocurrido el año pasado, lo que incrementa el riesgo de una escalada bélica.
El clima de tensión se profundizó tras declaraciones cruzadas. Trump acusó a Irán de avanzar en el desarrollo de misiles capaces de alcanzar territorio estadounidense y de reconstruir su programa nuclear, previamente atacado por Washington.
Durante su discurso sobre el Estado de la Unión, el mandatario aseguró: “Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto llegarán a los Estados Unidos de América”.
El presidente norteamericano reiteró que, aunque prioriza la vía diplomática, no descarta el uso de la fuerza. “Mi preferencia es resolver este problema mediante la diplomacia, pero nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo tenga un arma nuclear”, afirmó.
Desde Irán rechazaron estas acusaciones. El portavoz de la Cancillería, Ismail Baghaei, calificó las declaraciones como “grandes mentiras”, al igual que las denuncias sobre el programa nuclear, los misiles balísticos y las cifras de víctimas durante las protestas internas.
Teherán sostiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos. En esa línea, Araqchi remarcó que Irán no desarrollará armas nucleares bajo ninguna circunstancia, aunque insistió en que el país no renunciará a su derecho a utilizar energía nuclear con fines civiles.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que uno de los principales obstáculos es la negativa iraní a negociar sobre su programa de misiles balísticos, lo que consideró un problema significativo en la previa de esta nueva ronda. En tanto, el vicepresidente JD Vance fue categórico: “Irán no puede tener un arma nuclear”.
El Organismo Internacional de Energía Atómica indicó que Irán mantuvo un programa nuclear con fines militares hasta 2003. Antes de los ataques registrados el año pasado, el país había alcanzado un nivel de enriquecimiento de uranio del 60%, cercano al necesario para uso armamentístico.
Días atrás, Trump había anticipado que, en caso de no lograr un acuerdo, Estados Unidos podría “ir un paso más allá”, dando un plazo estimado de diez días para observar avances concretos.
Apertura inédita y pausa en las negociaciones
Irán y Estados Unidos mostraron una “apertura sin precedentes” durante esta nueva ronda de conversaciones nucleares, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán, que actúa como mediador del proceso.

El encuentro, desarrollado en Ginebra, entró en una pausa temporal para permitir consultas internas de ambas delegaciones, según reportó la agencia iraní IRNA. Se espera que las negociaciones se retomen en las próximas horas.
Este nuevo capítulo del diálogo ocurre en un contexto de creciente tensión tras el refuerzo militar estadounidense en Asia Occidental, lo que mantiene en vilo a la comunidad internacional.
Las dos rondas previas se realizaron también durante febrero, en Mascate —capital de Omán— y en Ginebra.
Las claves de la negociación
Witkoff aseguró que la administración Trump busca que cualquier eventual acuerdo nuclear tenga carácter indefinido, sin cláusulas de vencimiento. Entre los puntos centrales en discusión figuran la capacidad de Irán para enriquecer uranio y el destino de sus reservas actuales.

Además, Estados Unidos pretende que, en caso de alcanzarse un acuerdo, se abran negociaciones posteriores sobre el programa de misiles iraní y su respaldo a grupos aliados en la región.
El antecedente inmediato es el acuerdo nuclear de 2015 impulsado durante la presidencia de Barack Obama, del cual Trump se retiró posteriormente. Aquel pacto contemplaba restricciones con plazos de entre ocho y 25 años.
Expectativas de Irán y presión internacional
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se mostró optimista respecto a las conversaciones y expresó su deseo de que permitan superar el actual escenario de “ni guerra ni paz”.

El mandatario sostuvo que un eventual acuerdo facilitaría el desarrollo del país y aseguró que su gobierno trabaja bajo la guía del líder supremo, Ali Khamenei.
En paralelo, funcionarios estadounidenses señalaron que Irán enfrenta presiones de distintos actores internacionales, entre ellos Egipto, Qatar y Turquía, para avanzar en un acuerdo que evite un conflicto armado.
China llama al diálogo
Desde China, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, manifestó la oposición de su país al uso o amenaza de la fuerza y reiteró la necesidad de resolver las diferencias mediante el diálogo.
Además, destacó la relación histórica entre China e Irán y expresó el respaldo de Pekín a la estabilidad del país persa, al tiempo que instó a todas las partes a actuar con moderación.
En un escenario global cada vez más tenso, el desarrollo de estas բանակցaciones será clave para definir el rumbo de la seguridad internacional en los próximos meses.


