El 11 de febrero se celebra el Día Mundial de la Mujer Médica, una fecha que no busca flores ni aplausos simbólicos, sino memoria, reconocimiento y, sobre todo, visibilidad. La medicina, históricamente dominada por hombres, fue uno de los campos donde las mujeres tuvieron que abrirse paso a fuerza de vocación, estudio y resistencia. Hoy son mayoría en muchas facultades y hospitales, pero las desigualdades todavía respiran, usan guardapolvo y firman cargos jerárquicos.
Hablar del Día Mundial de la Mujer Médica no es solo repasar una efeméride: es analizar el rol de las mujeres en la salud, su impacto en los sistemas sanitarios, los avances logrados y las deudas pendientes. Spoiler: no está todo resuelto.
¿Por qué se celebra el Día Mundial de la Mujer Médica el 11 de febrero?
La fecha conmemora el nacimiento de Elizabeth Blackwell, nacida el 11 de febrero de 1821, quien pasó a la historia por ser la primera mujer en obtener un título de médica en Estados Unidos y una de las pioneras a nivel mundial.
Blackwell no solo rompió una barrera académica: derribó una muralla cultural. Estudiar medicina siendo mujer en el siglo XIX era considerado poco menos que una excentricidad peligrosa. Fue rechazada por múltiples universidades y aceptada casi como una broma por el Geneva Medical College. Terminó graduándose primera de su clase. Ironías de la historia.
Por eso, el Día Mundial de la Mujer Médica no es un invento reciente ni una moda de agenda: es un recordatorio de que cada médica que hoy ejerce lo hace sobre una historia de lucha silenciosa.

Mujeres médicas: de la exclusión a la masividad
Durante siglos, el ejercicio de la medicina estuvo vedado a las mujeres. A lo sumo podían actuar como parteras, curanderas o enfermeras, roles considerados “naturales” pero nunca jerárquicos. El saber médico “formal” tenía dueño y apellido masculino.
Con el avance del siglo XX, las mujeres comenzaron a ingresar a las universidades, aunque no sin obstáculos:
- cupos limitados,
- discriminación explícita,
- falta de acceso a cargos docentes,
- y una constante necesidad de demostrar el doble.
Hoy, el escenario cambió en números, pero no del todo en poder.
¿Cuántas mujeres médicas hay hoy?
A nivel global, las mujeres representan más del 50% de quienes estudian medicina en muchos países. En Argentina, por ejemplo, la matrícula femenina supera ampliamente a la masculina en las carreras de Ciencias de la Salud.
Sin embargo, cuando se observa quiénes ocupan los cargos de mayor jerarquía —direcciones hospitalarias, jefaturas de servicio, decanatos, espacios de decisión— el porcentaje femenino cae drásticamente.
Traducción simple: hay muchas médicas, pero todavía mandan pocos mandos.


Brecha de género en la medicina: el problema que no se ve en la receta
La brecha de género en la medicina no es solo salarial, aunque también lo sea. Se manifiesta en múltiples niveles:
🔹 Brecha salarial
Diversos estudios internacionales muestran que las mujeres médicas ganan menos que sus pares varones, incluso con igual especialidad, carga horaria y experiencia.
🔹 Techo de cristal
Las médicas acceden menos a puestos de liderazgo, investigación de alto impacto y cargos políticos dentro del sistema de salud.
🔹 Sobrecarga de cuidados
La maternidad y las tareas de cuidado siguen recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, lo que impacta en sus trayectorias profesionales, posibilidades de formación continua y ascensos.
🔹 Violencias simbólicas y laborales
Comentarios despectivos, subestimación profesional, acoso laboral o sexual y cuestionamientos constantes siguen formando parte del día a día en muchos ámbitos sanitarios.
Nada de esto se soluciona con una guardia tranquila.
El aporte de las mujeres médicas a la salud pública
Hablar del Día Mundial de la Mujer Médica también implica reconocer el impacto concreto que tienen en los sistemas de salud.
Numerosos estudios indican que:
- las mujeres médicas tienden a una mayor escucha activa,
- fomentan la prevención,
- promueven un abordaje más integral del paciente,
- y suelen tener mejores indicadores en seguimiento de tratamientos.
No es magia ni genética: es formación, empatía y enfoque biopsicosocial. La medicina no es solo diagnóstico y receta; también es vínculo.
Mujeres médicas durante las crisis sanitarias
Si algo dejó en claro la pandemia de COVID-19 fue el rol central de las mujeres en el sistema de salud. Médicas, residentes, terapistas, infectólogas, generalistas y especialistas sostuvieron guardias interminables, muchas veces con recursos escasos y reconocimiento tardío.
El aplauso duró lo que duró la cuarentena estricta. Las condiciones estructurales, no tanto.
Por eso, el Día Mundial de la Mujer Médica también invita a revisar cómo se cuida a quienes cuidan.
Especialidades y estereotipos: una división que persiste
Aunque hoy las mujeres están presentes en todas las especialidades, todavía persisten ciertos estereotipos:
- pediatría, clínica médica y ginecología suelen estar feminizadas,
- mientras que cirugía, traumatología o cardiología continúan siendo espacios más masculinizados.
No es una cuestión de capacidad, sino de condicionamientos culturales, horarios hostiles y estructuras pensadas para un modelo profesional sin vida personal. Spoiler número dos: ese modelo ya no existe.
El 11 de febrero como fecha de reflexión y acción
El Día Mundial de la Mujer Médica no debería reducirse a una mención protocolar. Es una oportunidad para:
- visibilizar desigualdades,
- reconocer trayectorias,
- impulsar políticas de equidad,
- promover liderazgos femeninos en salud,
- y garantizar condiciones laborales justas.
La salud de una sociedad también se mide por cómo trata a quienes la sostienen.
Educación, referentes y futuro
Para las nuevas generaciones, contar con referentes femeninos en la medicina es clave. Ver a mujeres liderando servicios, investigando, enseñando y tomando decisiones amplía horizontes y rompe inercias.
La igualdad no se declama: se construye con políticas, presupuesto y voluntad institucional. Y con memoria. Porque si hoy una mujer puede ponerse un guardapolvo sin pedir permiso, es porque otras antes empujaron la puerta.
Conclusión: más que una efeméride, una agenda pendiente
El 11 de febrero, Día Mundial de la Mujer Médica, no es solo una fecha para recordar a Elizabeth Blackwell, sino para mirar el presente con honestidad. Hubo avances, sí. Pero la igualdad real todavía está en sala de espera.
Reconocer el rol de las mujeres médicas es reconocer que la medicina mejora cuando es diversa, justa y humana. Y que sin ellas, el sistema de salud simplemente no funciona.
Porque la vocación no debería pagarse con desigualdad. Y la ciencia, mucho menos.


