Cada 7 de enero se celebra el Día del Coleccionista, una fecha dedicada a quienes encuentran placer, sentido y memoria en el acto de reunir objetos. No importa si se trata de estampillas, monedas, discos de vinilo, camisetas de fútbol, cómics, juguetes antiguos o figuras de acción: coleccionar es mucho más que acumular cosas. Es contar historias, preservar cultura y, en muchos casos, desafiar al olvido.
Pero ¿por qué el 7 de enero? ¿De dónde surge esta conmemoración que crece año a año, impulsada por comunidades, ferias y redes sociales? Acá te lo contamos, sin vueltas.

El origen del Día del Coleccionista
El Día del Coleccionista se celebra el 7 de enero en homenaje al nacimiento de John Eleazer Hicks, un reconocido coleccionista estadounidense del siglo XIX, considerado uno de los pioneros en sistematizar el coleccionismo como práctica cultural y no solo como pasatiempo privado.
Hicks nació el 7 de enero de 1858 y dedicó gran parte de su vida a reunir objetos históricos, documentos, monedas y piezas únicas, muchas de las cuales terminaron integrando archivos públicos y museos. Su enfoque era claro: coleccionar no era poseer, sino preservar.
Con el tiempo, distintas asociaciones de coleccionistas —especialmente en Estados Unidos y Europa— comenzaron a tomar esta fecha como referencia para visibilizar la actividad, reconocer su valor cultural y promover el intercambio entre aficionados. La efeméride se fue expandiendo y hoy se celebra en numerosos países, incluida la Argentina.
Qué significa ser coleccionista hoy
Ser coleccionista en pleno siglo XXI no es lo mismo que hace cien años, pero conserva la misma esencia. El coleccionismo combina pasión, paciencia, conocimiento y memoria. No se trata de tener mucho, sino de saber qué se tiene y por qué.
Hoy conviven múltiples perfiles:
- Tradicionales (monedas, billetes, filatelia).
- Culturales (libros, discos, afiches, revistas).
- Pop (figuras, cómics, videojuegos).
- Dportivos (camisetas, entradas, memorabilia).
- Digitales (NFT, archivos digitales, rarezas online).
La tecnología amplió el acceso, pero también elevó el desafío: distinguir lo auténtico de lo falso, lo valioso de lo meramente viral.
Por qué el coleccionismo es importante para la cultura
El coleccionismo cumple una función clave: conservar lo que el tiempo descarta. Muchas piezas que hoy consideramos patrimonio cultural sobrevivieron gracias a coleccionistas anónimos que las guardaron cuando no valían nada.
Museos, bibliotecas y archivos históricos se nutren —en gran parte— de colecciones privadas que luego fueron donadas o adquiridas. Sin coleccionistas:
- Se perderían documentos históricos.
- Desaparecerían ediciones originales.
- Se borrarían huellas de la cultura popular.
- El pasado sería más frágil.
Dicho simple: el coleccionista es un archivista emocional del mundo.
El auge del coleccionismo en Argentina
En Argentina, el coleccionismo tiene una tradición fuerte y diversa. Desde billetes y monedas nacionales, hasta revistas históricas, discos de tango, camisetas de fútbol y juguetes de los años 80 y 90, el país cuenta con una comunidad activa y apasionada.
Ferias, grupos especializados, subastas y encuentros presenciales siguen creciendo. Además, las redes sociales y plataformas de compra-venta potenciaron el intercambio, aunque también obligaron a afinar el ojo crítico.
El 7 de enero se convirtió en una excusa ideal para mostrar colecciones, contar historias detrás de los objetos y reivindicar una práctica que muchas veces fue subestimada.
Coleccionar no es acumular
Vale aclararlo: coleccionar no es juntar por juntar. El verdadero coleccionista investiga, clasifica, cuida y contextualiza cada pieza. Hay método, criterio y una búsqueda constante.
Un objeto aislado es solo eso. En una colección, en cambio, cobra sentido.
Y sí: a veces roza la obsesión. Pero también el arte, la ciencia y el periodismo nacen de obsesiones bien dirigidas.
Cómo se celebra el Día del Coleccionista
Cada 7 de enero, los coleccionistas suelen:
- Compartir sus colecciones en redes sociales.
- Participar en encuentros y ferias.
- Intercambiar piezas.
- Difundir la historia de objetos únicos.
- Sumar nuevos integrantes al mundo del coleccionismo.
No hay ritual fijo. Hay pasión compartida.
Un día para reivindicar la memoria
El Día del Coleccionista no celebra el valor económico de los objetos, sino su valor simbólico, histórico y cultural. En tiempos de consumo rápido y descarte permanente, coleccionar es casi un acto de resistencia.
Guardar, cuidar y recordar también es una forma de contar quiénes fuimos.
Y por eso, cada 7 de enero, los coleccionistas tienen su día. Porque mientras alguien conserve una pieza del pasado, el pasado sigue vivo.


