El colapso de un puente casi centenario sacudió al interior bonaerense y modificó de manera abrupta la rutina de los vecinos de Arroyo Venado, en el partido de Guaminí, y de Carhué, cabecera de Adolfo Alsina. La estructura vial, inaugurada en 1930, se desplomó durante la tarde del lunes y dejó aisladas a ambas comunidades, lo que generó preocupación e incertidumbre en la región.
El puente carretero que unía Arroyo Venado con Carhué —conocido popularmente como Camino Real— había sido habilitado hace casi un siglo. La construcción ya evidenciaba signos de desgaste estructural y se encontraba clausurada de manera preventiva al tránsito.
La decisión de interrumpir el paso se adoptó luego de detectarse la rotura de uno de sus pilares, mientras técnicos analizaban posibles trabajos de refuerzo para garantizar la seguridad. Sin embargo, el derrumbe se produjo pocas horas después de una inspección conjunta llevada adelante por personal de los municipios de Guaminí y Adolfo Alsina.
El efecto en la vida cotidiana fue inmediato. “Quedamos aislados”, expresó en redes sociales Juanita Ullan Marino, vecina del lugar, quien difundió imágenes que mostraban el estado en el que quedó la infraestructura tras el colapso. En las últimas semanas, la inquietud entre los residentes había ido en aumento debido al visible deterioro. Incluso, el tránsito pesado estaba restringido sobre el puente desde hacía una década.
Inés Rubio, integrante de la agrupación “Arroyo Venado, un remanso con historia”, remarcó que las tareas de mantenimiento resultaban insuficientes desde hacía tiempo.
Afortunadamente, el derrumbe no provocó heridos, ya que el tránsito había sido interrumpido dos días antes tras confirmarse el daño en el pilar comprometido. La estructura cumplía un rol fundamental para la conectividad de la zona, al igual que otro puente ferroviario centenario que meses atrás se desplomó sobre el río Salado.
Tras el incidente, los municipios de Guaminí y Adolfo Alsina elevaron un informe a Vialidad Provincial y solicitaron una evaluación urgente de la situación.
En las próximas horas se aguardaba la llegada de un equipo técnico provincial que determinará el alcance de los daños y definirá las intervenciones necesarias para restablecer el paso. Mientras tanto, los habitantes de Arroyo Venado y Carhué permanecen a la espera de una solución que les permita recuperar la conexión vial que los mantuvo unidos durante casi un siglo.


