Un nuevo hecho de inseguridad conmocionó al partido de La Matanza. En esta oportunidad, un remisero fue asesinado tras intentar resistirse a un robo ocurrido en la localidad de San Justo.
El episodio tuvo lugar cerca de las 6:30 de la mañana del domingo, cuando Eduardo Gómez, de 53 años, se dirigía a su trabajo en una agencia de remises. En ese momento fue interceptado por dos motochorros, según indicaron fuentes policiales.
El ataque se produjo en la intersección de las calles Guatemala y Moldes. De acuerdo con la investigación preliminar, encabezada por el fiscal Adrián Arribas, la víctima caminaba hacia la agencia ubicada sobre la calle León Gallo cuando fue sorprendida por los delincuentes.
Gómez intentó defenderse utilizando un palo que llevaba consigo. Sin embargo, uno de los asaltantes extrajo un arma de fuego y efectuó un disparo a corta distancia. El proyectil impactó en su pierna izquierda. A pesar de caer al suelo, el remisero logró reincorporarse, mientras los agresores escapaban rápidamente con su celular.
Vecinos que presenciaron la escena dieron aviso a la policía y asistieron al hombre, quien fue trasladado de urgencia al hospital Paroissien de Isidro Casanova. Pese a los esfuerzos médicos, falleció como consecuencia de la herida: la bala había perforado la arteria femoral.
Toda la secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad. Las imágenes, que ya están en manos de los investigadores, permitieron identificar a los sospechosos y reconstruir el recorrido que realizaron antes y después del crimen.
A partir de esos elementos, el fiscal Arribas ordenó allanamientos de urgencia que derivaron en la detención de uno de los presuntos implicados. Se trata de D.R.P., de 20 años y con antecedentes por encubrimiento, quien fue capturado a solo seis cuadras del lugar del hecho. La policía continúa con la búsqueda de su cómplice.
El crimen de Gómez generó conmoción en la comunidad y renovó el reclamo de justicia por parte de vecinos y allegados.
Este caso se suma a otro episodio ocurrido también en La Matanza apenas un día antes. El sábado por la noche, Cristian Eduardo Pereyra, un docente de 39 años que trabajaba como chofer de aplicación en sus tiempos libres, fue asesinado durante un viaje.
Según la investigación, el último pasajero que subió a su vehículo —un agente de la Policía bonaerense— le disparó con su arma reglamentaria en la autopista Presidente Perón, a la altura de Virrey del Pino. Pereyra murió prácticamente en el acto.
El sospechoso, Matías Alejandro Vizgarra Riveros, integrante de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), fue detenido luego de que el fiscal Arribas detectara inconsistencias en su declaración.
La víctima trabajaba como docente bajo la órbita de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense en tres instituciones: la Técnica N° 2 de Ciudad Evita, la EEST N° 8 “Jorge Newbery” de Villa Luzuriaga y la Técnica N° 10 de Villa Madero.
Además de su labor educativa, Pereyra tenía una fuerte pasión por los autos: era mecánico en su propio taller y solía asistir al picódromo de La Matanza para participar de eventos de picadas.


