Un chico de 11 años resultó con una seria lesión en uno de sus ojos, mientras que otro de sus compañeros sufrió cortes en la mejilla y varios más presentaron heridas en la espalda, luego de que el micro en el que viajaban fuera atacado a piedrazos tras disputar un partido de fútbol.
El violento episodio tuvo lugar el sábado en la villa deportiva de Atlético Miramar, donde diferentes categorías infantiles de Juventud Unida de Comandante Nicanor Otamendi jugaron sus respectivos encuentros por la Liga de Fútbol de General Alvarado.
Antes de emprender el regreso hacia Otamendi, el colectivo que transportaba a los chicos fue atacado por un grupo de adolescentes que ya habría sido identificado. Como consecuencia, se rompieron varias ventanillas y los fragmentos de vidrio provocaron heridas: el menor, identificado como Gael, sufrió una lesión ocular, mientras que otros niños resultaron lastimados, uno con cortes en la mejilla y otros con heridas en la espalda producto de las esquirlas.
Ante la gravedad de la situación, Gael fue trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde el domingo fue intervenido quirúrgicamente en su ojo izquierdo. En paralelo, desde Juventud Unida radicaron una denuncia penal en una comisaría de Miramar y manifestaron su repudio a lo ocurrido a través de redes sociales.
“Hoy no vamos a hablar de resultados ni de goles. El cierre de la jornada dejó a un nene internado, esperando una cirugía, y a otros dos chicos heridos. A eso se suma la angustia de todos los que viajaban en el micro, además del miedo y la preocupación de sus familias”, expresaron desde la institución.
Por su parte, la presidenta del club, Alejandra Abraham, señaló que en la denuncia figuran entre seis y siete adolescentes identificados. Además, indicó que el fin de semana anterior ya se había registrado un episodio similar en el predio de Sudamérica de Miramar.
“Ya habíamos tenido un problema con el mismo grupo. Lo informamos a la Liga de General Alvarado y pedimos que se garantizara la seguridad, algo que finalmente no ocurrió”, sostuvo. Y agregó: “Todos son menores, algunos juegan en clubes y otros no. Todo comenzó por un conflicto entre chicos de la categoría 2009 en redes sociales. Hubo una pelea en la Fiesta Nacional de la Papa en Otamendi y esa situación se trasladó a las canchas”.
Asimismo, la dirigente detalló que en el micro viajaban jugadores de distintas categorías, desde la 2018 en adelante, y remarcó el impacto emocional del hecho: “Es muy difícil recuperar la confianza de los chicos y de las familias. Son criaturas. Gael ahora duda en volver a jugar, cuando él era feliz dentro de una cancha”.
