Un verdadero viaje de terror se vivió durante la madrugada del 10 de enero de 2026 en la Ruta 2, cuando una combi que transportaba a nueve mujeres sufrió un siniestro vial que, de milagro, no terminó en tragedia. El hecho ocurrió a la altura del kilómetro 135 y tuvo como protagonista a una Mercedes Benz Sprinter blanca, patente AB806ID, perteneciente a la empresa Transporte Ruggeri.
Según relataron las pasajeras, el susto fue enorme ya que la mayoría de ellas se encontraba dormitando al momento del episodio. De acuerdo a sus testimonios, el chofer se habría quedado dormido mientras conducía, lo que provocó que el vehículo comenzara a tambalearse de manera peligrosa sobre la calzada.
“Éramos nueve personas y el chofer se durmió”, relató una de las mujeres, quien recordó que el impacto emocional fue inmediato. Varias pasajeras salieron despedidas dentro del habitáculo y una de ellas incluso “voló” producto del movimiento brusco del vehículo. “De milagro no fue una tragedia”, coincidieron.
El incidente fue advertido por dos micros que circulaban detrás de la combi, cuyos conductores notaron la maniobra irregular. Posteriormente, el propio chofer habría reconocido lo ocurrido ante las pasajeras, admitiendo que se había quedado dormido al volante.
Tras el episodio, las mujeres fueron auxiliadas por el conductor de uno de los micros, quien las trasladó hasta la localidad de Lezama, donde fueron dejadas en una estación de servicio con bar. Allí recibieron contención y ayuda mientras aguardaban asistencia médica.
Las pasajeras aseguraron que se comunicaron con la empresa para informar lo sucedido, enviando audios y mensajes. Según indicaron, desde Transporte Ruggeri manifestaron dificultades para conseguir médicos en la zona. Finalmente, dos ambulancias de los centros UPA ubicados sobre la ruta acudieron al lugar y asistieron a las pasajeras.
Tres mujeres fueron trasladadas para controles médicos. Una de ellas, identificada como Isabel, presentaba un fuerte dolor y presión arterial elevada, por lo que se le realizaron estudios, incluyendo radiografías. Tanto la empresa como el chofer habrían reconocido lo sucedido.
Durante el relato, las mujeres también apuntaron a una problemática estructural del transporte, al señalar que los choferes no cuentan con espacios adecuados para el descanso. “Duermen en camionetas o estaciones de servicio y vuelven a manejar”, expresaron, remarcando la falta de controles y condiciones seguras.
Finalmente, las pasajeras decidieron hacer público el episodio con el objetivo de evitar que vuelva a repetirse. “No queremos que le pase a otra persona. Nosotros la pasamos muy mal”, aseguraron. Aún con angustia, coincidieron en que “volvieron a nacer” y que contar lo ocurrido es una forma de prevenir futuras tragedias en la ruta.


