La Cancillería del gobierno de transición de Delcy Rodríguez anunció este viernes el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Estados Unidos, con el objetivo de avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales. La decisión se conoció tras la llegada a Caracas de una delegación oficial estadounidense, apenas días después de la captura del ex presidente Nicolás Maduro.
La jefa de Estado de Venezuela, Delcy Rodríguez, celebró el arribo de la misión extranjera y ratificó la voluntad de su administración de retomar el diálogo institucional con Washington, interrumpido desde 2019. Según informó el canciller Yván Gil mediante un comunicado oficial, el Ejecutivo venezolano resolvió iniciar este proceso “orientado al restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países”.
En ese marco, Gil subrayó que el gobierno de transición mantendrá su estrategia de respuesta a través de la vía diplomática. “Tal como lo ha sostenido la presidenta encargada, Venezuela enfrentará esta agresión por la vía diplomática, convencida de que este es el camino legítimo para la defensa de la soberanía, el restablecimiento del Derecho Internacional y la preservación de la paz”, afirmó.
El canciller también reiteró la denuncia del gobierno venezolano ante la comunidad internacional por lo que calificó como una “agresión criminal, ilegítima e ilegal” contra el territorio nacional. Según señaló, esas acciones habrían dejado más de un centenar de muertos, entre civiles y militares, que “en defensa de la patria, fueron asesinados en flagrante violación del Derecho Internacional”.
Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos confirmó este viernes el envío a Caracas de una delegación de diplomáticos especializados en los vínculos con Venezuela. El objetivo de la misión es evaluar la posibilidad de reabrir la embajada estadounidense en el país caribeño, cerrada desde hace varios años.
De acuerdo con un funcionario del Departamento de Estado, el 9 de enero personal diplomático y de seguridad de la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (VAU, por sus siglas en inglés), incluido el encargado de Negocios John T. McNamara, viajó a Caracas para realizar una evaluación inicial con vistas a una eventual reanudación gradual de las operaciones diplomáticas.

Las relaciones entre ambos países permanecen interrumpidas desde 2019. En ese contexto, Caracas confirmó no solo el arribo de la delegación estadounidense, sino también que enviará próximamente una representación oficial a Washington como parte de este nuevo proceso de acercamiento.
En paralelo, Estados Unidos comenzó a reducir su despliegue militar en el Caribe. Según informó el diario The New York Times, el Ejército estadounidense disminuyó el volumen de su flota en la región tras la operación realizada el pasado 3 de enero que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
Fuentes anónimas citadas por el periódico indicaron que dos buques de transporte anfibio, el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, fueron trasladados a aguas al norte de Cuba, en el océano Atlántico, como parte de una reorganización militar. Estos movimientos reducirían en unos 3.000 efectivos la presencia de tropas estadounidenses en el Caribe, dejándola en aproximadamente 12.000 soldados.
Al menos uno de estos buques podría regresar en las próximas semanas a su puerto base en Norfolk, en el estado de Virginia, según señalaron funcionarios estadounidenses. Pese a esta reducción, el gobierno de Donald Trump aseguró que mantendrá navíos desplegados en la región y continuará con las operaciones destinadas a combatir el narcotráfico en el Caribe.
Desde el verano pasado, y como parte de la presión ejercida para forzar la salida de Maduro del poder, Washington había desplegado en la zona el mayor contingente militar registrado en el Caribe, que incluyó destructores, buques anfibios y el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande y moderno del mundo.


