Un nene de 12 años murió electrocutado en la provincia de Corrientes tras entrar en contacto con el alambrado de una propiedad ubicada en la localidad de Empedrado.
El hecho se produjo cuando el menor, identificado como Giovanni García, recibió una fuerte descarga eléctrica mientras jugaba con otros chicos en las inmediaciones del río Paraná. La tragedia ocurrió luego de que tocara un cerco perimetral que se encontraba electrificado.
A partir de lo sucedido, la familia del niño exige explicaciones y denuncia una serie de irregularidades que, aseguran, agravan aún más el dolor por la pérdida. Según manifestaron, hubo inacción y falta de respuesta tanto de las autoridades como del personal interviniente.
En las horas posteriores al fallecimiento, los allegados de Giovani difundieron un comunicado en el que expresaron su indignación por el trato recibido por parte de efectivos policiales y del personal médico del centro de salud de Empedrado.
De acuerdo a su testimonio, el menor habría sido “dejado solo en una ambulancia” sin la atención adecuada ni información clara hacia sus padres sobre su estado de salud. En ese contexto, los progenitores reclamaron: “Queremos saber. Queremos Justicia. Queremos respeto”. Además, sostuvieron que lo ocurrido no fue un accidente, sino que consideran que se trató de un caso de homicidio culposo por negligencia.
El caso generó conmoción en la comunidad y reavivó la preocupación por la falta de controles en instalaciones eléctricas, tanto en espacios públicos como privados. La familia insiste en la necesidad de identificar a los responsables y pide que se avance con una investigación exhaustiva para determinar cómo se produjo el hecho.
En otro tramo del comunicado, los padres remarcaron el profundo dolor que atraviesan: “Queremos saber quién es el responsable. Tenemos el corazón roto por nuestro niño Giovani. Era un nene que solo quería divertirse. Tuvo una muerte dolorosa y parece que a nadie le importa”.
También denunciaron situaciones de maltrato institucional, al señalar que un efectivo policial se habría burlado de ellos en un momento de extrema vulnerabilidad, y que la médica de turno no dejó constancia clínica sobre el estado del niño antes de retirarse.
Un episodio reciente de características similares ocurrió días atrás en la ciudad de Paraná, donde otro chico de 12 años sufrió una descarga eléctrica al tocar el portón de una vivienda. El menor, llamado Esteban, intentaba recuperar una pelota que había caído dentro del domicilio cuando, al no obtener respuesta, intentó trepar el perímetro y recibió la descarga.
Como consecuencia, sufrió importantes lesiones en la piel que fueron evaluadas por especialistas. Según su propio relato, si bien su estado general era estable, aún restaba avanzar en el tratamiento de las quemaduras.
A pesar de la gravedad del episodio, el adolescente evolucionó favorablemente y se mostró optimista respecto a su recuperación. Su familia atravesó momentos de gran preocupación en los primeros días, aunque con el paso del tiempo destacaron que lo más crítico ya había pasado.
En ese sentido, su padre explicó que el proceso continúa con el acompañamiento de profesionales y adelantó que existe la posibilidad de que intervenga personal del Hospital Garrahan para realizar un procedimiento de implantación de células en la pierna afectada.
Además, indicó que se están gestionando los recursos e instrumentos necesarios para llevar adelante el tratamiento, y valoró el compromiso del equipo médico que atiende al menor, destacando el esfuerzo por brindarle la mejor atención posible durante su recuperación.
