Las tormentas invernales desataron un escenario crítico en gran parte de Europa, con al menos diez personas fallecidas y miles de afectados. Vientos de gran intensidad, abundantes nevadas y un marcado descenso de las temperaturas impactaron de lleno en el transporte, el suministro eléctrico y las actividades diarias en numerosos países del continente.
“Simplemente no estamos acostumbrados”, expresaron residentes de un pueblo inglés al enfrentar un clima inusualmente severo. Este viernes, el norte de Europa vivió jornadas de caos debido a tormentas y vientos huracanados que obligaron a suspender clases, cancelar eventos deportivos y restringir la circulación. Las condiciones extremas se extendieron desde el Reino Unido hasta Rusia, con especial impacto en ciudades como Moscú, donde el frío y la nieve complicaron aún más la situación.
En el Reino Unido, la tormenta Goretti dejó sin electricidad a unas 57.000 viviendas, principalmente en Inglaterra y Escocia, según informó National Grid. La agencia meteorológica Met Office emitió alertas rojas por vientos para las islas de Scilly y Cornwall, y advirtió sobre olas de gran tamaño y riesgos en zonas costeras. Además, se activó una alerta ámbar por nevadas que podrían acumular hasta 30 centímetros en áreas de Gales y el norte de Inglaterra. En Cornwall se cancelaron todos los servicios ferroviarios, mientras que más de 250 escuelas permanecieron cerradas en Escocia.
Francia también sufrió fuertes consecuencias. Cerca de 320.000 hogares quedaron sin suministro eléctrico, mayormente en Normandía, de acuerdo con la empresa Enedis. En la región de Manche se registraron ráfagas de hasta 216 kilómetros por hora, y en Seine-Maritime la caída de árboles causó daños materiales sin dejar heridos. Las alertas meteorológicas alcanzaron a 30 regiones, con olas gigantes que golpearon puertos del noroeste, generaron inundaciones y obligaron al cierre de carreteras y puertos, entre ellos el de Dieppe.
Alemania enfrentó una de las situaciones más complejas por el paso de la tormenta Elli, que combinó intensas nevadas y vientos extremos. Las autoridades de Hamburgo y Bremen dispusieron el cierre de escuelas, se suspendieron trenes de larga distancia y el aeropuerto de Hamburgo canceló vuelos. Varias rutas principales, incluso en Fráncfort, quedaron paralizadas. El servicio meteorológico alemán alertó sobre vientos de fuerza huracanada en la costa del Mar del Norte y acumulaciones de nieve de hasta 15 centímetros. La Liga Alemana de Fútbol anunció la suspensión de partidos previstos para el sábado, incluidos los encuentros entre FC Saint Pauli y RB Leipzig, y Werder Bremen frente a TSG Hoffenheim. Además, la planta de Volkswagen en Emden detuvo su actividad, afectando a unos 8.000 empleados.
La situación también fue delicada en Europa Central y Oriental. En Moldavia se cerraron 600 escuelas y en Rumanía alrededor de 1.000 hogares quedaron sin electricidad. En los Balcanes, las lluvias intensas y las nevadas provocaron evacuaciones y al menos dos muertes, según informó el primer ministro de Albania, Edi Rama, quien señaló que comenzaron las evaluaciones de daños por inundaciones en el sur del país. Persisten las alertas por hielo y nieve en gran parte de la región, incluyendo zonas del oeste de Serbia que llevan varios días sin suministro eléctrico.
En Turquía, medios locales reportaron cinco fallecidos en accidentes vinculados al temporal, como la caída de tejas, el derrumbe de un muro y un trabajador que fue arrastrado por el mar Egeo.
Rusia no quedó al margen del fenómeno. En Moscú, la tormenta más intensa del invierno cubrió la ciudad con más de 30 centímetros de nieve, según explicó el meteorólogo Yevgueni Tishkovets del centro Fobos a la agencia RIA Nóvosti. En la región de Nizhni Nóvgorod, el espesor alcanzó los 57 centímetros, lo que representa el 65 % del promedio mensual habitual. Las autoridades recomendaron evitar el uso del automóvil y priorizar el transporte público, aunque muchos ciudadanos no siguieron la sugerencia. Los equipos de limpieza trabajaron sin pausa desde el jueves y, pese a modificaciones en algunos vuelos, los aeropuertos de Moscú continuaron operando.
Las condiciones climáticas adversas derivaron en la cancelación de más de 300 vuelos en los principales aeropuertos de Moscú y de unos 50 servicios en Heathrow, en Londres, afectando a miles de pasajeros. La interrupción del transporte aéreo se extendió desde la República Checa hasta la capital rusa, profundizando el impacto del temporal.
De acuerdo con informes de medios locales en Turquía y agencias europeas, el saldo del fenómeno climático supera las diez víctimas fatales en Europa durante la última semana, mientras las autoridades continúan en alerta ante la persistencia de las condiciones extremas.
