25 de octubre, Día Mundial de las Personas de Talla Baja: visibilidad, respeto y accesibilidad para una sociedad más igualitaria

Una fecha que busca derribar prejuicios y promover la inclusión plena de quienes presentan alguna forma de enanismo o displasia esquelética. En Argentina, más de 1.500 personas están registradas con esta condición. La jornada invita a reflexionar sobre accesibilidad, derechos y diversidad corporal.

El 25 de octubre no fue elegido al azar. Es el natalicio de Billy Barty (1924–2000), actor estadounidense que, además de destacarse en cine y televisión, fue pionero en la defensa de los derechos de las personas de talla baja. En 1957, fundó la organización Little People of America, que desde entonces trabaja por la inclusión, la representación digna y la eliminación de estigmas.

Su legado trascendió fronteras y sirvió de inspiración para que esta fecha se convirtiera en una efeméride mundial, reconocida por organizaciones y comunidades en distintos países.


Una minoría poco visible, pero presente

Según datos de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), en junio de 2022 había 1.542 personas registradas en Argentina con condiciones asociadas a talla baja en el Registro Nacional de Personas con Discapacidad (RNPcD).
De ese total:

  • 54,4 % son mujeres,
  • 45,6 % hombres,
  • 75 % presenta discapacidad motriz,
  • y 17,9 % tiene más de un tipo de deficiencia.

Las cifras evidencian la existencia de una comunidad que aún enfrenta grandes desafíos en materia de inclusión, sobre todo en el ámbito laboral: solo el 19,2 % de las personas de talla baja en edad productiva registradas estaba ocupada, y de ellas, casi el 60 % trabaja como empleado u obrero.


Barreras físicas y simbólicas

Más allá de las estadísticas, las barreras cotidianas son tan concretas como persistentes. Falta de adaptaciones urbanas (mesadas, baños, colectivos, mostradores inaccesibles), ausencia de productos diseñados con criterios de accesibilidad universal y, sobre todo, una mirada social cargada de prejuicios.

En un testimonio recogido en un trabajo de campo, una mujer con acondroplasia resume esa dificultad diaria:

“No llego a las teclas de luz y necesito ayuda para subirme al colectivo.”

La frase sintetiza una realidad que no debería naturalizarse. Las adaptaciones razonables son un derecho reconocido por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ratificada por Argentina en 2008), no una concesión voluntaria.


Atención médica y acompañamiento especializado

Desde el punto de vista de la salud, el Hospital de Pediatría Prof. Dr. Juan P. Garrahan es uno de los centros de referencia en el país para el tratamiento de displasias esqueléticas. En su comunicado por la fecha de 2023, destacó la necesidad de un abordaje integral e interdisciplinario —genética, ortopedia, kinesiología, apoyo psicológico— y remarcó que aún no todas las personas adultas tienen acceso a la atención especializada que requieren.


Qué es la acondroplasia

La acondroplasia es la forma más común de enanismo. Se trata de un trastorno genético que afecta el crecimiento de huesos y cartílagos, provocando extremidades cortas, macrocefalia y estatura inferior a 1,25 m, sin alterar la inteligencia ni las capacidades cognitivas.

Se estima que una de cada 25.000 personas en el mundo nace con esta condición. En los Estados Unidos, octubre es además el Mes Nacional de Concientización sobre el Enanismo, con campañas que apuntan a erradicar los mitos: desde la infantilización hasta supersticiones tan absurdas como creer que “tocar a una persona de talla baja da suerte”.

El reclamo central es empatía y respeto: no se trata de compasión, sino de igualdad de trato y de oportunidades.

De la visibilidad a la acción

En Argentina y otros países, las organizaciones impulsan en esta jornada actividades para visibilizar y celebrar la diversidad corporal:
talleres, charlas educativas, publicaciones en redes y campañas simbólicas donde la gente se viste de verde o levanta la mano en señal de apoyo.

Sin embargo, la efeméride no debe quedar en el gesto. Representa un llamado a políticas públicas efectivas:

  • ciudades accesibles,
  • educación inclusiva,
  • representación mediática sin estereotipos,
  • e inserción laboral real.

La Ley 24.901 y la Ley 22.431 establecen marcos claros de accesibilidad y equiparación de oportunidades, pero su implementación sigue siendo desigual.


Conclusión: diversidad que enriquece

El Día Mundial de las Personas de Talla Baja recuerda que la diversidad humana no es una excepción, sino una regla. La estatura no define la dignidad, ni la diferencia debería limitar derechos.

Como expresó una referente de la comunidad:

“Queremos que algún día no haga falta un día mundial para hablar de esto. Que la empatía sea la norma, no la excepción.”

Ese es, justamente, el desafío: pasar de la visibilidad simbólica a la igualdad concreta.


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