Tailandia y Camboya pactaron un alto el fuego inmediato tras semanas de enfrentamientos en la frontera

Los gobiernos de Bangkok y Nom Pen anunciaron este sábado el cese total de las hostilidades en la zona limítrofe, luego de más de tres semanas de choques armados que dejaron decenas de muertos y cientos de miles de desplazados.

El ministro de Defensa de Camboya, Tea Seiha, a la izquierda, acompañado de su homólogo tailandés, Natthaphon Narkphanit, en la Reunión General de la Comisión Fronteriza, este sábado 27 de diciembre.Foto AP.

Tailandia y Camboya acordaron este sábado un alto el fuego “inmediato”, según una declaración conjunta difundida tras la reunión de la Comisión General Especial de Fronteras. De esta manera, ambos países pusieron fin a semanas de enfrentamientos mortales registrados a lo largo de su frontera común.

De acuerdo con el comunicado emitido por la parte camboyana, el cese de las hostilidades entró en vigencia a partir de las 12:00 del mediodía (hora local) del 27 de diciembre de 2025. El acuerdo establece la suspensión total del uso de la fuerza y abarca todo tipo de armas, incluidos ataques contra civiles, bienes e infraestructuras civiles, así como objetivos militares, en todas las zonas del área fronteriza.

El anuncio se produjo tras una reunión encabezada por el ministro de Defensa de Camboya, Tea Seiha, y su homólogo tailandés, Natthaphon Narkphanit, en el marco del mecanismo bilateral destinado a abordar los conflictos limítrofes entre ambos países.

En medio del repunte de la violencia, el jueves pasado el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo una conversación telefónica con el primer ministro camboyano, Hun Manet, con el objetivo de impulsar un alto el fuego con Tailandia y frenar la escalada militar.

Posteriormente, el Departamento de Estado estadounidense informó que Rubio manifestó su preocupación por los choques armados entre Camboya y Tailandia, destacó “el deseo de paz del presidente Donald Trump” y subrayó la necesidad de aplicar plenamente los Acuerdos de Paz de Kuala Lumpur, firmados en octubre con mediación de Washington.

Rubio reiteró además la disposición de Estados Unidos para facilitar el diálogo entre Nom Pen y Bangkok, con la finalidad de garantizar la estabilidad en una de las fronteras más sensibles del Sudeste Asiático, una región clave tanto para las cadenas de suministro globales como para la seguridad regional.

Tailandia y Camboya firmaron un acuerdo para un alto al fuego “inmediato” este sábado.

Según balances oficiales y datos de fuentes regionales citados por agencias internacionales, los enfrentamientos más recientes dejaron al menos 86 muertos, entre civiles y militares, y provocaron el desplazamiento temporal de más de 900 mil personas en comunidades rurales cercanas a la zona limítrofe.

El conflicto entre Tailandia y Camboya tiene profundas raíces históricas y está vinculado a disputas de soberanía sobre distintos tramos de una frontera de aproximadamente 820 kilómetros. Los límites actuales fueron establecidos a partir de mapas elaborados en 1907, durante el período en que Camboya formaba parte de la Indochina francesa, documentos que aún hoy generan interpretaciones divergentes entre ambos Estados.

Las tensiones se concentran especialmente en puntos estratégicos, incluidos sectores cercanos a templos y otros enclaves de alto valor simbólico e histórico, que en reiteradas ocasiones han sido escenario de escaramuzas y enfrentamientos armados.

En julio pasado, tras varios días de intensos combates que causaron cerca de medio centenar de muertes, el presidente estadounidense Donald Trump intervino como mediador. En ese contexto, ambos gobiernos aceptaron detener las hostilidades luego de que Washington advirtiera sobre posibles represalias comerciales si continuaba la escalada bélica.

Ese proceso derivó en la firma de los Acuerdos de Paz de Kuala Lumpur en octubre, con la presencia de Trump en la capital de Malasia. Los compromisos asumidos contemplan medidas de desescalada militar, mecanismos de verificación internacional y la apertura de un canal de diálogo político permanente.

Sin embargo, a comienzos de diciembre los enfrentamientos se reanudaron, lo que dejó en evidencia la fragilidad del acuerdo y la falta de mecanismos de supervisión efectivos sobre el terreno. Ante ese escenario, Estados Unidos buscó reforzar su rol como mediador y promover controles más estrictos para evitar nuevas escaladas en la frontera, esfuerzos que finalmente desembocaron en el alto el fuego anunciado este sábado.

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