Siria e Israel alcanzaron un acuerdo para conformar una célula conjunta de inteligencia que será supervisada por Estados Unidos, con el objetivo de reducir las tensiones militares y prevenir incidentes en la frontera que ambos países comparten. El mecanismo apunta a establecer canales directos de comunicación y coordinación en una zona históricamente marcada por el conflicto.
El avance se concretó luego de una serie de conversaciones celebradas en París, donde delegaciones de Siria e Israel —países que continúan técnicamente en estado de guerra— aceptaron poner en marcha un sistema de contacto inmediato para coordinar acciones y resolver disputas en tiempo real.
Según un comunicado del Departamento de Estado de Estados Unidos, “las dos partes han decidido activar un mecanismo conjunto de fusión, una célula de comunicación destinada a facilitar la coordinación inmediata y continua del intercambio de información, la desescalada militar, el compromiso diplomático y la exploración de oportunidades comerciales, todo bajo la supervisión de Estados Unidos”.
En las negociaciones participaron el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Asaad al Shaibani, representantes del gobierno israelí y funcionarios estadounidenses. Al Shaibani encabezó la delegación siria durante los encuentros desarrollados en la capital francesa.
La decisión se enmarca en un contexto de creciente inestabilidad en la región fronteriza, tras la intensificación de los enfrentamientos luego de la caída del régimen de Bashar al Asad y la llegada al poder de una coalición islamista en Siria en diciembre de 2024.
El acuerdo es el resultado de meses de negociaciones de alto nivel con Washington como mediador. De acuerdo con la agencia AFP, uno de los principales puntos de conflicto fue la exigencia del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de avanzar hacia una desmilitarización total del sur de Siria, condición que Israel considera clave para garantizar la seguridad de los habitantes de los Altos del Golán, territorio ocupado desde la guerra de 1973.
Desde Damasco, la coalición islamista que gobierna Siria expresó su disposición a continuar el diálogo bajo auspicio estadounidense, con la intención de alcanzar una mayor estabilidad en la frontera y disminuir el riesgo de enfrentamientos armados.
La última reunión bilateral directa entre representantes de ambos países se había realizado en septiembre, y desde entonces las conversaciones permanecían estancadas debido a las demandas territoriales de Israel y a las preocupaciones de Siria en relación con su soberanía.
El mecanismo acordado funcionará como una plataforma destinada a resolver disputas de manera rápida, evitar malentendidos y fortalecer el intercambio de inteligencia, la coordinación diplomática y la identificación de posibles oportunidades comerciales, siempre bajo la supervisión de Washington.
Las negociaciones en París marcaron así el primer restablecimiento del contacto directo entre Siria e Israel desde septiembre, en un escenario caracterizado por una elevada tensión militar y la presencia activa de actores internacionales.
En paralelo a estos avances diplomáticos, Israel atraviesa un clima interno de fuerte conflictividad social. Este martes, un joven de 18 años murió y otras tres personas resultaron heridas luego de ser atropelladas por un autobús durante una multitudinaria protesta de la comunidad judía ultraortodoxa en Jerusalén. La manifestación había sido convocada para rechazar la política de reclutamiento militar impulsada por el gobierno israelí.
