Un vecino de González Catán, partido de La Matanza, resultó atacado a tiros este sábado por un grupo de motochorros en plena calle, luego de intervenir para proteger a su hijo y a un amigo que estaban siendo asaltados mientras andaban en bicicleta. A pesar de la gravedad de la situación, los disparos no impactaron en nadie, aunque los ladrones lograron llevarse los rodados. “Podría haber sido un desastre”, expresó este lunes Gustavo, padre de uno de los chicos, en una entrevista televisiva.
El hecho se registró cerca de las 23 en el barrio Padre Mario, donde los adolescentes conversaban en la vereda, justo frente a la vivienda de uno de ellos.
Toda la secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad colocada en el frente de una casa. En las imágenes —que encabezan esta nota— se ve a los dos jóvenes en una charla cotidiana hasta que son sorprendidos por un grupo de asaltantes armados que circulaban en cuatro motocicletas.
Al verse rodeados, los chicos soltaron sus bicicletas y comenzaron a alejarse sin intentar resistirse.
Sin embargo, cuando intentaban huir, apareció el padre de uno de ellos. El hombre salió corriendo desde su casa tras oír las motos y advertir lo que ocurría. Con un caño en la mano, fue directo hacia los delincuentes, alcanzó a golpear a uno en la nuca y empujó a otros dos que iban en una moto, lo que hizo que cayeran.
En medio del caos, los adolescentes se cubrieron detrás de una camioneta utilitaria y de un árbol. Los ladrones, lejos de desistir, volvieron a subirse a las motos y escaparon llevándose las bicicletas colgadas al hombro. Mientras huían, uno de ellos efectuó cuatro disparos hacia las víctimas, sin lograr herir a nadie.
Gustavo, el vecino que intervino para defender a su hijo y al amigo, reiteró que “podría haber sido un desastre”.
“Es como si no lo hubiera vivido; tuve que verlo en el video porque en mi cabeza solo estaban los chicos que estaban sentados ahí. Cuando reaccioné, lo único que veía era que a ellos no les pasara nada”, contó, a casi dos días del episodio.
Al reconstruir lo sucedido, relató que estaba en el living mirando televisión cuando escuchó el ruido de una moto. Luego pasaron otras tres y ahí advirtió que su hijo y el amigo estaban siendo víctimas de un robo. “Salí tranquilo, vi que los chicos entregaban todo, pero exploté cuando observé que le pegaron a mi hijo con el arma en la cabeza. Pensé que después de los golpes venían los tiros, entonces reaccioné antes de que pasara algo peor”, explicó.
Más calmado, lamentó la pérdida de la bicicleta que su hijo había comprado con esfuerzo. “Está asustado, todavía le duele un poco la espalda y la cabeza. Juntó moneda por moneda para comprarla. Me pidió que lo acompañara, la compró con su propio esfuerzo, y es lógico que uno la defienda con uñas y dientes porque le costó a él”, señaló.
Sobre los atacantes, fue tajante: “Son ratas, salen a buscar lo más fácil y lastiman sin importarles nada”.
Hasta la mañana de este lunes, los sospechosos seguían prófugos y eran intensamente buscados por efectivos de la Policía Bonaerense.
