Tras una extensa sesión que superó las 15 horas, el Gobierno libertario junto a bloques dialoguistas logró relegar al kirchnerismo y consiguió la aprobación de la reforma laboral en el Senado. Con este resultado, la iniciativa será enviada a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo buscará concretar la sanción definitiva, salvo eventuales modificaciones que obliguen a una segunda revisión en la Cámara alta. De avanzar sin cambios, se trataría del primer proyecto de esta naturaleza aprobado desde el retorno de la democracia, luego de varios intentos frustrados en décadas anteriores.
En la votación en general, el texto reunió 42 adhesiones y 30 rechazos, con los 72 senadores presentes en el recinto. Posteriormente, se desarrolló el tramo más delicado: la votación en particular. Allí, La Libertad Avanza (LLA) y sus aliados sostuvieron la ventaja, aunque con variaciones en distintos títulos. El proyecto incluyó 26 apartados, lo que exigió un funcionamiento preciso del oficialismo. Durante la jornada, los retoques de último momento introducidos por la Casa Rosada generaron tensión entre los bloques dialoguistas, que venían reclamando definiciones desde semanas atrás.
Entre los cambios incorporados en las últimas 48 horas se destacaron: la eliminación del artículo referido al alivio en Ganancias para grandes empresas; gestos hacia sindicatos y cámaras empresariales mediante la continuidad de aportes compulsivos, aunque con topes reducidos; la ratificación del 6% destinado a obras sociales; y una moderación de la propuesta original sobre el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), vinculado a indemnizaciones. Además, se ajustaron plazos sobre estatutos laborales, que pasaron de 180 días a un año.
Por otra parte, LLA consiguió sumar como anexo el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, una decisión que despertó controversias. Las críticas apuntaron a la falta de un tratamiento formal previo en comisiones. Esta jugada también expuso un nuevo cortocircuito entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la titular del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich.
Debate en el recinto
El debate se inició con la exposición de Patricia Bullrich, presidenta de la comisión de Trabajo y miembro informante. Tras su breve introducción, tomaron la palabra Juan Cruz Godoy y Bruno Olivera Lucero, quienes defendieron la iniciativa. Godoy sostuvo que la reforma brindará soluciones al temor empresarial frente a la litigiosidad laboral, mientras que Olivera Lucero afirmó que el FAL no reemplaza ni altera el régimen vigente de indemnizaciones.
Desde el kirchnerismo, Mariano Recalde cuestionó el proyecto al asegurar que reformas similares no generaron empleo. En la misma línea crítica, Pablo Bensusán advirtió sobre la necesidad de fortalecer el trabajo registrado y respetar autonomías provinciales.
En contraste, la radical Mariana Juri defendió la propuesta al considerar que aporta previsibilidad y seguridad jurídica. Daniel Kroneberger, también de la UCR, señaló que el régimen laboral actual se encuentra desactualizado frente a los cambios productivos y tecnológicos.
Las objeciones peronistas continuaron con Florencia López, quien anticipó un impacto negativo sobre la doctrina laboral. Carolina Moisés, desde Convicción Federal, reprochó a su espacio no haber impulsado reformas durante gobiernos anteriores y confirmó el voto en contra de su bancada.
Entre las exposiciones oficialistas, Agustín Monteverde se destacó por su defensa enfática. Describió el sistema vigente como perjudicial para el empleo y rechazó las advertencias sobre la eliminación de indemnizaciones. También lanzó críticas hacia sindicatos y la denominada “industria del juicio”.
Cierres y posicionamientos finales
Julieta Corroza expresó un respaldo en general con reparos puntuales. Flavia Royón coincidió en la necesidad de modernización, aunque remarcó que la reforma laboral no garantiza creación de empleo y reclamó una reforma tributaria integral.
Gerardo Zamora manifestó su rechazo, mientras que Alejandra Vigo acompañó en general con observaciones en particular. Martín Goerling, jefe del PRO, cuestionó inicialmente la continuidad de aportes compulsivos, aunque finalmente su bloque respaldó el texto oficialista.
Eduardo Vischi, titular de la UCR, aludió a abusos sindicales y defendió el FAL. José Mayans, por el kirchnerismo, cerró con fuertes críticas al proyecto y al presidente Javier Milei. La respuesta final de Bullrich incluyó referencias políticas y una defensa de la iniciativa, que calificó como una de las discusiones más relevantes de los últimos años.
Bullrich subrayó que la legislación vigente resulta obsoleta y sostuvo que la reforma apunta a brindar soluciones concretas, promover la seguridad jurídica y reducir la informalidad laboral.
Resultado de la votación
LLA aportó 21 votos, la UCR sumó 10, el PRO 3 y Provincias Unidas 2. El resto de los apoyos provinieron de senadores aliados. En la votación en particular, la mayoría se mantuvo en los distintos títulos, con leves variaciones.
Entre los puntos destacados, el FAL y la continuidad de aportes compulsivos concentraron el mayor nivel de debate. El traspaso de la justicia laboral a la Ciudad fue aprobado dentro del Título III.
La sesión concluyó con la aprobación general y particular del proyecto, que ahora será analizado en Diputados, donde se definirá su sanción definitiva.
