El crimen de Francisca Centurión en José León Suárez, ocurrido el domingo en el conurbano bonaerense, dejó al descubierto el avance de la violencia narco en San Martín. La mujer, de unos 60 años, fue atacada a tiros por sicarios dentro de su casa cuando se preparaba para ir a misa. El objetivo, sin embargo, no era ella, sino un familiar con presuntos vínculos con una banda delictiva.
Se brindó más detalles del contexto en el que se produjo el asesinato y advirtió sobre la gravedad de la situación: explicó que actualmente se desarrolla una fuerte disputa entre organizaciones narco, con cifras recientes que registran 10 homicidios en enero y 6 en febrero, en el marco de una guerra que —según señaló— recibe poca visibilidad pública.
El periodista describió a la víctima como una mujer ajena al mundo del delito. Contó que el domingo se encontraba en el primer piso de su vivienda, lista para salir hacia la iglesia junto a su esposo y su familia. En ese momento, los atacantes llegaron buscaban a un sobrino con antecedentes. Al salir al balcón, la mujer les advirtió que esa persona no vivía allí. Fue entonces cuando uno de los sicarios le disparó, provocando su muerte y su caída desde la altura.
Francisca “no tenía ninguna relación con actividades delictivas”, pero quedó expuesta por el vínculo familiar con un sobrino prófugo que integraría una de las bandas en conflicto. Tras el crimen, sus allegados realizaron el velatorio y reclamaron justicia, mientras continúan recibiendo amenazas debido a que el joven buscado no aparece. El hombre habría tenido problemas dentro de la organización, presuntamente por dinero ligado al narcotráfico en medio de disputas territoriales.
El partido de San Martín arrastra desde hace años conflictos entre grupos narco. Entre ellos se menciona el histórico liderazgo de Miguel Ángel “Mameluco” Villalba, actualmente detenido y considerado uno de los referentes del narcomenudeo en la zona. En algún momento Villalba intentó incursionar en la política tras recuperar la libertad.
En la actualidad, la disputa enfrenta a distintas bandas que buscan dominar sectores como Villa Loyola y el Barrio 18. En esos territorios, la violencia se expresa en tiroteos, intimidaciones a la Justicia y ataques a familias sin vínculo con las organizaciones criminales. Uno de los focos de conflicto está liderado por un ex lugarteniente de “Mameluco”, conocido como “Alicho”, quien tendría influencia en la zona norte, mientras que otras facciones operan en José León Suárez y Billinghurst.
La familia de la víctima sigue bajo una situación de riesgo. Incluso después del asesinato, los allegados continúan recibiendo amenazas. Vecinos realizaron una marcha para pedir justicia, pero el temor limita la exposición pública ante la violencia persistente.
Hay dificultades para erradicar el narcotráfico en la zona. Existe una cultura narco instalada, que resulta atractiva para jóvenes que ven en ese camino una forma de obtener poder económico y reconocimiento social.
Por último, explicó que la disponibilidad de drogas y ciertos problemas estructurales dentro de las fuerzas de seguridad complican el control territorial. Aunque destacó que hubo cambios recientes tras una reestructuración impulsada por la jefatura policial bonaerense, reconoció que aún existen casos aislados de agentes vinculados al negocio, aunque ya no de manera generalizada como en el pasado.
