Salta: la crecida del río Iruya dejó al descubierto restos de un hombre desaparecido hace ocho meses

Fernando Rodríguez había sido visto por última vez el 9 de mayo, luego de una pelea. Uno de sus huesos fue hallado a tres kilómetros del último punto donde estuvo con vida.

Una crecida del río Iruya en Salta reveló restos de un hombre que era buscado desde hacía ocho meses.Foto Archivo.

Una crecida del río Iruya dejó expuestos restos humanos en la provincia de Salta y la Justicia confirmó que uno de ellos pertenecía a Fernando José Rodríguez, el hombre que llevaba ocho meses desaparecido en esa zona.

El hallazgo se produjo en las inmediaciones del río tras intensas lluvias registradas entre el 20 y el 22 de diciembre pasado. En ese contexto emergieron huesos humanos y también un par de zapatillas que se investiga si eran de Rodríguez.

La identidad de uno de los restos fue determinada mediante estudios genéticos, que arrojaron una compatibilidad mayor al 99,99% con muestras aportadas por una de sus hermanas. La novedad fue comunicada este miércoles por el Ministerio Público Fiscal de Salta.

Rodríguez, de 29 años, había desaparecido el 9 de mayo de 2025 en el paraje Chiyayoc, durante las celebraciones patronales de la Virgen de Luján. La denuncia por su ausencia fue radicada dos días más tarde por sus familiares, quienes desde entonces impulsaron distintas medidas para localizarlo.

La noche anterior a su desaparición, Rodríguez había arribado a Chiyayoc para participar de un torneo de fútbol y de la fiesta patronal. Entre las 4 y las 7 de la mañana del 9 de mayo se desató una pelea en la que intervinieron al menos cuatro jóvenes. Testigos indicaron que la agresión comenzó dentro del centro comunitario y continuó en el exterior.

Luego, alrededor de las 7, fue visto recostado fuera del salón, aunque nadie se acercó a comprobar su estado. Para la familia y allegados, esa actitud resultó llamativa en un lugar donde todos se conocen. Sospechan que en ese momento Rodríguez no estaba descansando, sino que podría haber estado agonizando.

Desde esa mañana no volvió a ser visto. “Es como si se lo hubiera tragado la tierra”, expresó su hermana Reyna. A su vez, Raúl Viveros, vocero designado por la familia y referente de la región de Colanzulí, había denunciado oportunamente presuntas maniobras de encubrimiento y aseguró que los autores de la agresión estaban identificados.

Los jóvenes señalados fueron demorados al inicio de la investigación, aunque recuperaron la libertad poco después.

Tras las lluvias de diciembre que provocaron la crecida del río Iruya, aparecieron restos óseos y unas zapatillas a unos tres kilómetros de donde Rodríguez había sido visto con vida por última vez.

Las tareas de rastrillaje se desarrollaron con equipos especializados y la intervención de distintas áreas de la Policía de Salta, como Infantería, Bomberos, GORA, División Canes y GOPAR, además de personal llegado desde Tucumán. Se utilizaron perros adiestrados, drones y se realizaron recorridos en un terreno de difícil acceso.

El fiscal penal Gabriel González, de la Unidad de Graves Atentados Contra las Personas, viajó en junio a la zona junto con la Unidad de Investigación UGAP para efectuar inspecciones y tomar testimonios.

Tras las lluvias de diciembre que generaron la crecida del río Iruya, se localizaron restos óseos y unas zapatillas a unos tres kilómetros de Chiyayoc.

El área fue resguardada y se extrajo material genético de las hermanas del joven desaparecido. El Departamento de Biología Molecular Forense del CIF analizó las muestras y estableció científicamente la correspondencia de uno de los restos con Rodríguez, confirmando así la información que la familia aguardaba desde hacía meses.

En este marco, la Fiscalía Penal 2 de la Unidad de Graves Atentados Contra las Personas mantiene la causa abierta para identificar los demás elementos hallados y avanzar en el esclarecimiento de lo ocurrido. Hasta ahora no se informaron nuevas detenciones ni imputaciones.

Rodríguez vivía en el paraje Río Grande de Colanzulí y al momento de su desaparición se desempeñaba como presidente del club de fútbol local. El caso causó un fuerte impacto en la comunidad. Su familia, junto a vecinos, llevó adelante movilizaciones y diversas actividades para reclamar avances en la investigación y mantuvo reuniones con autoridades judiciales durante estos meses.

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