La tercera y última práctica libre antes de la clasificación del Gran Premio de Australia dejó una sorpresa importante: finalmente el equipo Mercedes mostró todo su potencial y colocó a su primer piloto en lo más alto de la tabla de tiempos. El británico George Russell marcó una diferencia enorme sobre el resto, algo que parecía impensado por cómo se venía desarrollando el fin de semana, dominado hasta ese momento por Ferrari y McLaren.
La sesión, sin embargo, estuvo marcada desde el comienzo por diferentes incidentes y neutralizaciones que condicionaron el trabajo de varios equipos. Uno de los momentos más llamativos fue la prolongada bandera amarilla provocada por el español Fernando Alonso, cuyo Aston Martin quedó detenido justo en la entrada de boxes tras perder completamente la energía. El auto quedó en una posición comprometida y obligó a detener durante varios minutos el ritmo normal de la práctica mientras los comisarios retiraban el monoplaza.
Esa interrupción afectó la planificación de varios equipos que buscaban preparar la clasificación y, sobre todo, realizar simulaciones de vuelta rápida. De hecho, varios autos también sufrieron pérdidas de potencia durante distintos momentos de la sesión, lo que redujo el tiempo efectivo en pista y convirtió a la práctica en un ensayo bastante complicado para muchos de los protagonistas.
A pesar de todo, poco a poco comenzaron a aparecer los nombres que, en principio, asoman como candidatos para pelear en la carrera. Durante buena parte de la tanda, todo parecía indicar que Ferrari iba a firmar un contundente 1-2. El británico Lewis Hamilton, que esta temporada parece haberse adaptado mucho mejor al rendimiento de la Ferrari respecto al año pasado, encabezaba los tiempos, seguido muy de cerca por el monegasco Charles Leclerc.
Detrás de ellos también se mostraba muy competitivo el australiano Oscar Piastri, que en varios momentos llegó a colocarse al frente de la sesión antes de ceder terreno frente al empuje de los autos italianos. El piloto de McLaren volvió a demostrar que tiene ritmo para pelear adelante en su carrera de casa y que el equipo británico sigue siendo uno de los más sólidos del arranque de temporada.
Pero cuando parecía que Ferrari se encaminaba a cerrar la práctica en lo más alto, la sesión cambió completamente con un episodio impactante. El joven piloto italiano Kimi Antonelli sufrió un accidente realmente brutal que dejó su Mercedes completamente destruido. El impacto fue tan fuerte que el auto quedó prácticamente irreconocible, lo que obligó a desplegar la bandera roja y detener la actividad durante varios minutos.
Todo indica que el italiano no podrá disputar la clasificación con normalidad y que, en el mejor de los casos, tendrá que largar desde la zona de boxes tras las reparaciones del equipo.
Russell sorprendió a todos con su Mercedes en Australia
Cuando la pista se reabrió quedaban apenas tres minutos de práctica. Y fue en ese momento donde apareció la gran sorpresa del día. George Russell salió decidido a aprovechar ese breve lapso y realizó una vuelta prácticamente perfecta con su Mercedes. El británico marcó un tiempo que dejó a todos sin respuesta y estableció una diferencia de 616 milésimas sobre sus perseguidores, una ventaja realmente enorme para una sesión tan ajustada.
Detrás de Russell se ubicó Charles Leclerc en la tercera posición, mientras que Oscar Piastri finalizó cuarto. Más atrás aparecieron Isaac Hadjar, que logró un destacado quinto puesto, y el neerlandés Max Verstappen, que terminó sexto sin poder mostrar el mismo ritmo que había insinuado en la práctica anterior.
El propio Antonelli, a pesar del accidente, quedó con el séptimo tiempo registrado previamente, aunque ese resultado difícilmente tenga impacto en la grilla final. Muy cerca terminó el campeón del mundo Lando Norris, que finalizó en el octavo lugar y no logró encontrar una vuelta lo suficientemente limpia para pelear por la punta.
También volvió a destacarse el rendimiento del Audi de Gabriel Bortoleto, que finalizó noveno y sigue mostrando señales de crecimiento en este arranque de campeonato. El top ten lo completó Oliver Bearman.
Una de las notas positivas de la sesión fue el buen trabajo del equipo Racing Bull, que logró colocar a sus dos pilotos muy cerca de la zona de puntos en esta práctica. Harvey Lindblad finalizó en el puesto 11, mientras que Liam Lawson se ubicó 12°, confirmando un rendimiento sólido y consistente del equipo en esta última tanda previa a la clasificación.
Colapinto, 16°
En lo que respecta a los argentinos, la atención estuvo centrada en Franco Colapinto. El piloto de Alpine dedicó buena parte de la sesión a trabajar con neumáticos duros y, en algunos momentos, con compuestos medios, realizando simulaciones de ritmo de carrera para entender mejor el comportamiento del auto en tandas largas.
El plan del equipo era salir en el tramo final a buscar una vuelta rápida que lo colocara en una posición más competitiva, pero el accidente de Antonelli y la posterior bandera roja arruinaron esa estrategia. Tanto Colapinto como su compañero Pierre Gasly apenas tuvieron tiempo para realizar una única vuelta rápida antes del cierre de la práctica.
El resultado final dejó a Gasly en la posición 15, mientras que Colapinto terminó 16°, separado por apenas 350 milésimas del francés. Más allá de esa ubicación, en Alpine consideran que el trabajo realizado durante la sesión puede ser útil para lo que será la carrera.
En la parte baja de la tabla, los Cadillac siguen mostrando serias dificultades para encontrar ritmo competitivo. El finlandés Valtteri Bottas fue el mejor ubicado del equipo en el puesto 19, mientras que el mexicano Sergio “Checo” Pérez cerró la tabla en el lugar 20.
Otro equipo que continúa acumulando problemas es Aston Martin. Fernando Alonso logró girar algunos kilómetros con su monoplaza tras el inconveniente inicial, pero el equipo sigue investigando distintas fallas. Lance Stroll, por su parte, ni siquiera pudo salir a pista en esta sesión, esta vez debido a problemas en la parte atmosférica del motor y no en la batería, como había ocurrido anteriormente.
Los inconvenientes mecánicos se multiplican en el equipo británico y generan preocupación de cara a lo que será la clasificación y, sobre todo, la carrera.
De todas maneras, muchos dentro del paddock consideran que este tipo de dificultades es relativamente normal en el inicio de una temporada con cambios técnicos importantes. Algo similar ocurrió en 2014, cuando la Fórmula 1 introdujo los motores híbridos y varios equipos atravesaron enormes problemas de fiabilidad durante las primeras carreras del campeonato.
En aquel entonces hicieron falta varias competencias —incluso media temporada— para que los equipos lograran estabilizar el rendimiento de los nuevos sistemas.
Ahora el foco está puesto en la clasificación que se disputará en pocas horas y que definirá el orden de partida para la primera carrera del año. Con Mercedes mostrando señales de recuperación, Ferrari muy competitivo y McLaren también en la pelea, todo indica que la lucha por la pole position será intensa.
Después llegará la carrera, donde recién se verá el verdadero potencial de cada equipo en condiciones de competencia. Y como suele ocurrir en la Fórmula 1, nada está completamente definido hasta que se apaga el semáforo.
