Rusia lanzó uno de los ataques más masivos desde el inicio de la guerra contra Ucrania, con casi 1.000 drones utilizados en un período de 24 horas que dejó al menos ocho muertos, decenas de heridos y daños en infraestructura civil y patrimonial. La ofensiva incluyó un inusual bombardeo diurno que alcanzó la ciudad de Leópolis y provocó el incendio del Complejo del Monasterio Bernardino, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
El ataque ocurrió a plena luz del día, una táctica poco habitual en las operaciones rusas, que generalmente se realizan durante la noche para saturar las defensas aéreas ucranianas. Sin embargo, el martes se desplegaron más de 550 drones durante el día, además de la ofensiva nocturna previa con misiles y aeronaves no tripuladas.
Según la Fuerza Aérea ucraniana, entre las 18:00 del lunes y la misma hora del martes, Rusia empleó cerca de mil armas aéreas. Las defensas lograron neutralizar 541 aparatos, aunque al menos 15 impactaron en distintos objetivos. Muchos de los drones ingresaron desde el norte atravesando las regiones de Chernígiv y Sumi.
El impacto más significativo se registró en Leópolis, ciudad del oeste ucraniano ubicada a unos 60 kilómetros de la frontera con Polonia, miembro de la Unión Europea y la OTAN. Un dron alcanzó el Complejo del Monasterio Bernardino, situado en el casco histórico protegido por la UNESCO.
El gobernador regional, Maksym Kozytskyi, informó que las llamas se extendieron a edificios cercanos y que especialistas evaluaban los daños estructurales. Por su parte, el alcalde Andriy Sadovyi reportó 22 heridos en la ciudad, además del impacto de un segundo dron en un edificio residencial y la caída de restos de un tercero en una arteria céntrica.
Ante la proximidad de los ataques a su territorio, Polonia activó protocolos defensivos y desplegó cazas militares para monitorear la situación.
La primera ministra ucraniana, Yuliia Svyrydenko, remarcó la gravedad del hecho. “Rusia ataca el centro de una ciudad llena de gente en plena luz del día”, escribió en la red social X. Leópolis, con más de 700.000 habitantes, se encuentra más cerca de Viena que del frente activo en el este del país y había permanecido relativamente al margen de los bombardeos más intensos.
Los ataques también provocaron víctimas en otras regiones. En Ivano-Frankivsk, un dron mató a un soldado de la Guardia Nacional y a su hija recién nacida. El alcalde Ruslan Martsinkiv detalló que la explosión rompió ventanas de un hospital de maternidad cercano, aunque no hubo heridos en el interior.
En Vínnitsa, un hombre de 59 años murió y al menos once personas resultaron heridas. Además, la ofensiva nocturna previa dejó dos muertos y doce heridos cerca de Poltava, entre ellos un niño de cinco años.
Durante la noche, Rusia lanzó 34 misiles y 392 drones. La defensa aérea ucraniana derribó 25 misiles y 365 aeronaves no tripuladas. Los ataques provocaron también cortes en el suministro eléctrico en Moldova, mientras que la infraestructura energética volvió a ser uno de los principales objetivos, junto a zonas residenciales y hospitales.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, aseguró en su discurso nocturno que “la magnitud de este ataque demuestra con total claridad que Rusia no tiene intención real de poner fin a esta guerra”. Además, advirtió que el país enfrenta un déficit creciente de munición para sistemas antiaéreos, mientras Estados Unidos concentra recursos militares en otros frentes.
Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, más de cien sitios protegidos por la UNESCO han sufrido daños en Ucrania, incluidos 59 en Leópolis. Con el ataque del martes, esa cifra volvió a incrementarse, en medio de una escalada que evidencia la continuidad del conflicto y su impacto sobre la población civil y el patrimonio cultural.
