Rosario atraviesa un proceso judicial de alto impacto tras el inicio del juicio contra la banda narco liderada por Francisco Riquelme, en el que la Justicia solicitó 12 condenas a prisión perpetua por un total de 38 hechos delictivos, de los cuales 16 corresponden a asesinatos.
Los fiscales sostienen que existió una asociación ilícita responsable de once delitos cometidos entre 2021 y 2022 en los barrios Ludueña, Empalme Graneros y barrio Industrial. A esto se suman cerca de 30 episodios violentos atribuidos a la organización que no serán juzgados en este proceso, pero que reflejan la magnitud de su accionar.
En este contexto, toda la estructura, incluido el propio Riquelme, fue llevada a juicio oral, con un inusual pedido de 12 cadenas perpetuas.
Los representantes del Ministerio Público solicitaron para el acusado principal la pena máxima, al considerarlo jefe de la asociación ilícita, rol que habría ejercido incluso desde prisión, además de señalarlo como autor intelectual de dos homicidios por encargo.
Riquelme tomó notoriedad pública en marzo de 2020, tras ser vinculado a un intento de homicidio contra Mariana Ortigala, una mujer cercana al narcotraficante Esteban Alvarado, quien actualmente se encuentra detenido en Ezeiza.
La víctima logró sobrevivir a un ataque a balazos en el que se efectuaron 27 disparos, de los cuales cinco impactaron en el frente de su vivienda. Un mes después, Riquelme fue detenido y señalado como jefe de sicarios de Alvarado, además de ser imputado como uno de los tres tiradores.
En enero de 2024, el acusado volvió a ser imputado, esta vez por amenazas contra el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Meses más tarde, en diciembre de ese mismo año, recibió una condena de cinco años de prisión por insultar a dos guardias del penal de Ezeiza que le habían negado visitas. Días después de ese episodio, apareció una sábana colgada en el tejido de la cárcel con los nombres de los agentes.
La organización irrumpió en la escena criminal de Rosario en 2021, con el narcomenudeo como eje central, sumando a su historial extorsiones, balaceras, asesinatos y ataques a edificios públicos. Su momento de mayor violencia coincidió con la aparición de otra estructura narcocriminal vinculada a “Los Monos”, lo que derivó en un enfrentamiento que dejó decenas de víctimas fatales.
