El primer ministro de Yemen presentó su renuncia y fue sustituido por el titular de Relaciones Exteriores, según informó el órgano presidencial del país, que cuenta con el respaldo de Arabia Saudita.
La decisión se da tras semanas de fuertes tensiones entre Riad y Emiratos Árabes Unidos, a raíz del fallido intento de los separatistas apoyados por Abu Dabi de tomar el control de gran parte del sur yemení. Esa ofensiva fue frenada por ataques sauditas y de fuerzas aliadas sobre el terreno, lo que obligó a Emiratos Árabes Unidos a retirar sus tropas del país antes de que Arabia Saudita avanzara con medidas para reforzar su influencia dentro del gobierno reconocido internacionalmente.
En ese marco, el primer ministro Salim Saleh BinBuriek mantuvo una reunión con el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad al Alimi, en la que “presentó la renuncia” con el objetivo de “allanar el camino para la formación de un nuevo gobierno”, de acuerdo con un comunicado difundido por la agencia oficial de noticias Saba durante la noche del jueves.
Posteriormente, el órgano presidencial informó a través de la prensa estatal que el ministro de Relaciones Exteriores, Shaya Mohsen Zindani, fue designado como nuevo primer ministro y recibió el encargo de conformar el próximo gabinete.
La crisis política se profundiza en un escenario ya complejo. A comienzos de enero, los independentistas yemeníes respaldados por Emiratos Árabes Unidos sorprendieron al anunciar un proceso de transición de dos años orientado a la creación de un Estado autónomo en el sur del país.
Esa iniciativa marcó un punto de inflexión en un conflicto que enfrenta, en el país más pobre de la península arábiga, al gobierno reconocido por la comunidad internacional con los rebeldes hutíes apoyados por Irán. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, aliados históricos en el Golfo pero cada vez más distanciados, se oponen a los hutíes, aunque sostienen a distintas facciones dentro del entramado político yemení.
