Un niño de 12 años permanecía gravemente herido tras recibir una descarga eléctrica en una vivienda de la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. El menor continuaba internado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Materno Infantil San Roque, mientras su evolución generaba expectativa entre familiares, médicos y vecinos.
El accidente ocurrió el pasado 7 de marzo, cuando el chico trepó un tapial y tocó un portón que produjo la descarga eléctrica.
El episodio se registró alrededor del mediodía de ese día, cuando el menor, identificado como Bogado, intentó recuperar una pelota que había caído en el patio de una vivienda ubicada sobre la calle Lamadrid, entre Maestro Normal y Gobernador Crespo.
Como no obtuvo respuesta luego de tocar el timbre de la casa, el niño decidió escalar el tapial para buscar el objeto. En ese momento, una descarga eléctrica lo dejó inmovilizado contra la estructura metálica del portón, según relataron testigos del barrio. Vecinos indicaron que el contacto con el portón energizado se prolongó durante más de un minuto.
Uno de los residentes intentó ayudarlo y también recibió una descarga. Finalmente, una mujer logró separar al menor del portón utilizando un palo, lo que permitió asistirlo y pedir ayuda médica de inmediato.
El traslado urgente al Hospital Materno Infantil San Roque fue determinante para estabilizarlo. Allí, los profesionales iniciaron maniobras de reanimación y lo internaron en la terapia intensiva pediátrica bajo sedación profunda y asistencia respiratoria mecánica. La gravedad inicial generó preocupación entre familiares y allegados, aunque con el paso de las horas comenzaron a observarse algunos signos alentadores.

Flavia Lezana, madre del menor, contó que su hijo mostró avances inesperados durante las últimas horas. “Esteban mejora minuto a minuto. Es algo increíble si pensamos en el estado en el que llegó”. A partir de esa evolución, los médicos comenzaron a ensayar nuevas etapas del tratamiento para evaluar cómo respondía su organismo.
Uno de los procedimientos consistió en administrarle pequeñas cantidades de agua mediante jeringas, con el objetivo de mantener una hidratación adecuada y favorecer el funcionamiento de los riñones.
El progreso más significativo se registró entre el domingo y el lunes posteriores al accidente. Hasta ese momento, el niño dependía totalmente de la asistencia respiratoria. Según explicó su madre, el lunes lograron retirarle el soporte. “El domingo estaba con ayuda respiratoria, pero desde temprano el lunes empezó a hacerlo por sus propios medios”, detalló.
El chico es conocido entre sus amigos y compañeros por su gusto por el deporte. Su madre recordó que practica karate desde los cuatro años y que a los seis comenzó a jugar al fútbol. También destacó el acompañamiento de sus amistades durante estos días. “Sus amigos estaban convencidos de que iba a poder superar esto. Todos están muy contentos”, expresó.
El episodio, que generó conmoción en el barrio, también dio lugar a una investigación judicial. El sacerdote César Smith fue citado a la Fiscalía para designar un abogado, ya que la vivienda donde ocurrió el hecho pertenecería al religioso. Sin embargo, vecinos indicaron que no residiría de manera permanente en ese domicilio, sino en la Residencia Sacerdotal ubicada sobre calle Italia.
En el marco de la investigación, el padre del menor aportó un dato técnico que podría ser clave: el contacto eléctrico se habría producido cuando el niño tocó un rollo de malla sima que tenía un alambre conectado a un cable con corriente de 220 voltios. Este punto es analizado por la fiscal Patricia Yedro, quien lleva adelante la causa y deberá determinar la carátula judicial en función de la evolución del estado de salud del niño.


