El Papa León XIV inició su viaje apostólico en Argelia con un fuerte mensaje de paz, unidad y fraternidad

El Pontífice comenzó su tercera gira internacional por África con actividades oficiales, encuentros interreligiosos y homenajes a los mártires argelinos.

El Papa León XIV inició su tercer viaje apostólico internacional con una intensa agenda en Argelia, donde llamó a la paz, la fraternidad entre religiones y el respeto por la dignidad humana.Foto Vatican News.

El papa León XIV inició este lunes 13 de abril su tercer Viaje Apostólico Internacional con destino a África, comenzando por Argelia, donde desarrolló una intensa agenda centrada en la paz, la fraternidad entre religiones y el reconocimiento a quienes dieron su vida por la convivencia y la dignidad humana.

La mañana comenzó con la salida del vuelo papal desde el aeropuerto internacional de Roma-Fiumicino a las 9.06 hora local, marcando el inicio de una gira que se extenderá del 13 al 23 de abril de 2026 e incluirá la visita a cuatro países africanos.

El avión papal, un ITA A330-900neo, recorrió 1.029 kilómetros en un trayecto de aproximadamente dos horas, sobrevolando Italia, Francia y Argelia. Durante el vuelo, el Santo Padre saludó a los periodistas, compartió momentos con la tripulación y participó del desayuno a bordo.

Ceremonia de bienvenida y primera jornada oficial

A su llegada al Aeropuerto Internacional de Argel “Houari Boumédiène”, el Papa fue recibido por el presidente de la República y una niña le entregó flores como gesto de bienvenida. Tras los himnos, el saludo a las banderas y la presentación de las delegaciones, León XIV mantuvo una breve reunión privada con el mandatario.

Luego, el Pontífice se trasladó al Monumento a los Mártires Maqam Echahid, inaugurado en 1982 para conmemorar el vigésimo aniversario de la independencia de Argelia.

Durante la jornada también se desarrollaron reuniones con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, además de visitas a la Gran Mezquita de Argel y al Centro de Acogida y Amistad de las Hermanas Misioneras Agustinas de Bab El Oued.

“El futuro pertenece a los hombres y mujeres de paz”

En su primer discurso, pronunciado ante unas cinco mil personas en el Memorial de los Mártires, León XIV lanzó un fuerte llamado a la paz, el perdón y la fraternidad entre los pueblos.

Con el saludo en árabe “¡As-salamu alaykom! ¡Que la paz esté con ustedes!”, el Papa comenzó su mensaje y destacó la hospitalidad del pueblo argelino, al que definió como joven y fuerte.

El Pontífice recordó la historia del país, marcada por momentos dolorosos, pero superada con valentía y dignidad. Además, subrayó que la verdadera paz no es solo ausencia de conflicto, sino una expresión de justicia que solo puede alcanzarse a través del perdón.

El Papa remarcó que la fe en Dios es una riqueza fundamental para los pueblos y afirmó que la verdadera libertad se construye cada día, inspirándose en el ejemplo de quienes entregaron su vida por el bien común.

La intervención concluyó con la lectura de las Bienaventuranzas y un llamado a trabajar por la paz y la justicia en el mundo.

“Encontrémonos como una sola familia”

Más tarde, en el Centro de Convenciones Djamaa el Djazair, León XIV se dirigió a autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático, donde se presentó como un “peregrino de paz”.

El Pontífice afirmó que la justicia es la base de una convivencia duradera y llamó a reconocer a la humanidad como una única familia.

En su discurso, destacó la solidaridad del pueblo argelino y recuperó el concepto de sadaka como principio de justicia y no solo de asistencia. También advirtió sobre las desigualdades generadas por una globalización mal gestionada.

El Papa dedicó un momento especial a referirse al Mediterráneo y al Sáhara, advirtiendo que estos espacios no deben convertirse en cementerios de esperanza, e instó a multiplicar los “oasis de paz”.

Asimismo, abordó la tensión entre fundamentalismo y secularización, proponiendo el diálogo, la educación y la escucha como caminos para superar las divisiones.

Visita a la Gran Mezquita de Argel

Durante la tarde, el Papa León XIV visitó la Gran Mezquita de Argel, considerada la más grande de África y la tercera del mundo, con capacidad para 120.000 personas y un minarete de 267 metros.

El Pontífice ingresó descalzo al templo y permaneció varios minutos en silencio junto al rector Mohamed Mamoun Al Qasimi, con quien dialogó sobre la importancia del respeto mutuo, la dignidad humana y la promoción de la paz.

El Papa destacó la importancia del estudio y la búsqueda de la verdad como caminos para construir un mundo más justo y fraterno.

Antes de retirarse, firmó el libro de honor con un mensaje en el que pidió que la misericordia preserve al pueblo argelino y a toda la humanidad en paz y libertad.

Encuentro con la comunidad en la Basílica de Nuestra Señora de África

Posteriormente, León XIV se trasladó a la Basílica de Nuestra Señora de África, donde se reunió con la comunidad argelina y reflexionó sobre tres pilares fundamentales: oración, caridad y unidad.

El Papa recordó a los mártires de Argelia y afirmó que su testimonio es una semilla viva que sigue dando frutos. También destacó la convivencia entre cristianos y musulmanes como un signo de fraternidad.

Durante el encuentro, cuatro testimonios inspiraron la reflexión del Pontífice, quien subrayó que la oración une, fortalece y humaniza, mientras que la caridad representa un camino de servicio y crecimiento comunitario.

El Santo Padre llamó a promover la reconciliación profunda de los corazones, señalando que la paz verdadera solo es posible cuando se reconoce la necesidad mutua y la presencia de Dios.

Homenaje a las mártires agustinas en Bab El Oued

La jornada continuó con una visita privada al Centro de Acogida y Amistad de las Hermanas Misioneras Agustinas, donde el Papa rindió homenaje a Sor Esther Paniagua y Sor Caridad Álvarez Martín Alonso, asesinadas durante la guerra civil argelina en 1994.

El Pontífice recordó que los 19 mártires de Argelia son una presencia preciosa que testimonia que es posible vivir en paz respetando las diferencias.

Durante el encuentro, León XIV agradeció la labor de las religiosas y las animó a continuar su misión en favor de la dignidad humana y la fraternidad.

Las hermanas y mujeres que participan en el centro le entregaron al Papa un rosario y una estola con el emblema agustino, reforzando el mensaje de unidad y diálogo interreligioso.

Con esta intensa agenda, León XIV inició su visita a África con un mensaje claro: la paz, la justicia y la fraternidad son los caminos para construir un futuro común entre los pueblos.

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