El gran y reconocido periodista Ernesto Cherquis Bialo escribió este viernes, el punto final de su vida. Tenía 85 años y atravesaba una enfermedad compleja: leucemia, contra la que había luchado durante el último tiempo.
Ya el año pasado había debido ser internado en el Hospital Alemán de Buenos Aires a raíz de ese cuadro. La gravedad de su estado generó pedidos públicos de donantes de sangre y despertó una fuerte muestra de apoyo por parte de colegas, amigos y seguidores, que acompañaron con mensajes y oraciones.
En aquella oportunidad, su fortaleza sorprendió incluso al equipo médico. El propio Cherquis Bialo relató las palabras que recibió durante ese difícil momento: “No tengo buenas noticias. La médula no funciona. Haga lo que tenga que hacer. Despídase de quien se tenga que despedir, firme los papeles que tiene que firmar”.
Sin embargo, logró sobreponerse durante algunos meses más. Con su estilo directo, explicó el proceso que deterioró su salud: un enfriamiento que derivó en broncoespasmo, luego en pulmonía y finalmente en una neumonía bilateral. Esa situación provocó una caída total de sus defensas, lo que afectó el funcionamiento de la médula y derivó en el desarrollo de la leucemia.
Esta vez, el desenlace fue inevitable. Y el periodismo argentino pierde a una de sus voces más influyentes.
Ernesto Cherquis Bialo, periodista deportivo uruguayo nacionalizado argentino, se destacó especialmente en el ámbito del boxeo. A lo largo de su extensa carrera, que comenzó en 1962, trabajó en numerosos medios de comunicación, incluyendo las radios Rivadavia y Splendid, además de tener presencia en televisión y prensa gráfica.
Su legado incluye también obras fundamentales para la historia del deporte. Entre ellas, se destacan “Mi verdadera vida”, la biografía del campeón mundial Carlos Monzón publicada en 1976, y “Yo soy el Diego de la gente”, una autobiografía testimonial de Diego Armando Maradona realizada junto al periodista Daniel Arcucci y publicada en el año 2000.
Durante más de tres décadas en la revista El Gráfico, donde llegó a ser director, dejó textos memorables que marcaron a generaciones. También colaboró con distintos medios, entre ellos Infobae, consolidando una trayectoria que lo posicionó como uno de los grandes referentes del periodismo deportivo argentino.
Hoy, su partida deja un vacío difícil de llenar y el recuerdo de una pluma que supo contar el deporte con pasión, profundidad y un estilo inconfundible.
